Morgan (Teatro Juan Bravo, Segovia, 29-03-2019)

Escribir sobre un acontecimiento apenas unos minutos después de que haya sucedido da al relato un extra de sinceridad, pero también es arriesgado. Hay muy poco filtro y no reposan las palabras, ya que éstas están tan a flor de piel que casi podrían recogerse con una esponja para acabar siendo escurridas sobre una pantalla en blanco y formar una historia. Esta vez me arriesgaré. Ahora estoy con la esponja empapada en la mano, dispuesto a vaciarla del todo cuando llegue al punto y final de la crónica del concierto más esperado del año en Segovia, Morgan en el teatro Juan Bravo.

Hacía mucho tiempo que se anunció que la gira de ‘Air’, el segundo disco del grupo madrileño, iba a hacer una parada en una ciudad que ya es un punto fijo en sus escalas. La gente tenía muchas ganas de volver a ver a Nina de Juan y su banda, así que las entradas se agotaron muy pronto, y aquellas cuyos dueños no pudieron acudir a última hora fueron muy solicitadas por parte de los rezagados.

El ambiente en el teatro era como el de las mejores funciones. Cuando todos los asistentes habían ocupado ya sus butacas y el revuelo se convirtió en silencio. Los cinco componentes de Morgan aparecieron sobre el escenario y comenzó así un viaje en uno de los vagones más lujosos en los que se puede embarcar aquel que reconoce la buena música hecha en España. Porque da lo mismo cuántas veces se haya visto a este grupo en directo, ya que son capaces de convertir cada ocasión en un regalo distinto para los oídos.

A pesar de que Nina llegó a Segovia con problemas en la garganta, que incluso obligaron a variar el repertorio, la cantante procuró estar hidratada y se esforzó al máximo para mantener el nivel de emoción, ese que ha hecho que tanta gente quede hipnotizada cada vez que escucha su voz.

Una voz de la que es imposible escaparse. Morgan amarró al público en sus butacas con Planet Earth, canción que abre el disco ‘Air’ y que cuenta con un arranque a lo Pink Floyd que, en directo y gracias a la maestría de músicos como Paco López a la guitarra, suena mucho más atrayente. Alejandro Ovejero al bajo, Ekain Elorza a la batería y David Schulthess a los teclados completaron el quinteto.

Además de una magnífica artista, Nina de Juan es una de esas personas que crean admiración y simpatía a partes iguales. Con actitud sencilla y siempre con la palabra «gracias» a punto de salir de su boca, la de Las Rozas consiguió que todos mantuvieran una sonrisa en la cara cada vez que intervenía entre canción y canción, recordando lo que imponía tocar en un teatro tan bonito y prometiendo que volverán a Segovia «muy pronto, porque ha habido muchas personas que se han quedado sin poder vernos, y porque en Segovia siempre nos sentimos muy bien».

Así, entre bromas con el agua («no es vodka») y ánimos para que el público ayudara coreando sus canciones, en el patio de butacas se vivía una fiesta, y en el escenario se impartía una lección de rock con un sobresaliente en el examen de voces, guitarra, órgano Hammond… Y en lo que es aún más importante, en la perfecta compenetración entre los miembros de la banda, en cuyas caras se notaba perfectamente que se lo estaban pasando muy bien.

En cuanto al repertorio, fue una mezcla homogénea y bastante bien ordenada de canciones de ‘North’ y ‘Air’. Después de Planet Earth sonó Blue eyes; Attempting; Oh, oh; Work; Praying; Sargento de hierro; Home; Flying peacefully; y Thank you, antes del bis, que contaba con tres temazos: Volver, Another road y la despedida con Marry You. De esta manera transcurrió una noche que se hizo muy corta, pero en la que cada uno de los que disfrutaron del concierto de Morgan se llevaron a sus casas un trozo de felicidad, que cada cual gastará cuando y como le convenga.

En cuanto a la organización, una vez más el Winter Indie City tuvo la culpa de llenar un recinto donde escuchar música en directo con calidad. En Segovia, por desgracia, cada vez hay menos locales donde hacer esto, pero este año desde el WIC están empeñados en derribar cualquier muro que se les ponga por delante. Ver el Juan Bravo lleno emociona tanto a quien viene a tocar como a quien acude a escuchar, pero el subidón que tiene que dar a los responsables de organizar el evento debe de ser gigante. Bravo, WIC.

FOTOS: David López Prieto