Doug MacLeod & Néstor Pardo (San Nicolás, Segovia, 03-10-2021)

Si ya has pasado de ponerte una chaquetilla a llevar una cazadora. Si cuando te levantas de la cama tienes los pies fríos. Si has cambiado los pantalones cortos por unos vaqueros que tenías al fondo del armario… Si te ocurren estas tres cosas es que ya has entrado de lleno en el otoño. Lo mismo hizo ayer domingo el Winter Indie City que, si bien en su nombre no lleva la palabra «Otoño» sino «Invierno», ya tiene los años (doce, nada más y nada menos) y el caché suficientes para decidir cuándo empezar. Así pues, qué mejor que recibir el primer fin de semana de frío de verdad en Segovia con un concierto doble de dos de los bluesmen más cotizados en la actualidad, Néstor Pardo y Doug MacLeod.

La iglesia de San Nicolás se quedó pequeña para albergar a un público con muchas ganas de música. Esta ilusión se notaba ya desde la puerta del recinto, donde la gran familia del WIC se repartía saludos entre todos, esperando que la situación vaya llegando a la verdadera normalidad.

NÉSTOR PARDO
El primero en pisar el escenario fue Néstor Pardo, que vino a Segovia a presentar su nuevo sencillo «Con la muerte di». Armado con dos preciosas guitarras acústicas, el coruñés las domó con una rapidez de manos apabullante, dominando con su zurda y sacando sonidos que tenían al aroma del profundo Sur estadounidense.

Pardo embarcó al público en un viaje en el que el músico se mostró tal y como es, sin egos ni pretensiones más que el agradar a la gente con sus historias de amores de playa y juventud, o de situaciones en las que el corazón manda sobre todas las cosas. Para ello se sirvió de canciones en inglés y otras en español. Todo un virtuoso el gallego, que se atrevió a interpretar un tema rasgando las cuerdas de una de sus guitarras con una navaja especial, regalada por un familiar, y la que Pardos ha adecuado con la finalidad de crear música. De hecho, logró un sonido certero y con aires a épocas pasadas, muy original para el oído poco acostumbrado.

DOUG MACLEOD
75 años contemplan a este gran bluesman y storyteller nacido en Nueva York, pero que vivió en varias ciudades donde se empapó de su música para convertirse en un prolífico compositor, con más de 300 canciones a sus espaldas. El veterano autor se presentó al público segoviano con un «buenas noches», para continuar con un «lo siento, no hablo español». Así pues, prometiendo que hablaría despacio para que todos entendiesen mejor su «americano», MacLeod preparó su guitarra para impartir una sesión maestra de blues, tocado y hablado, que dejó a todo el público boquiabierto.

«Nunca toques una nota en la que no creas, ni escribas o cantes sobre algo que no conoces». Partiendo de esta base, sobre la que ha basado toda su carrera, el músico habló sobre la pandemia, sobre la vida y el amor, tratando estos y otros temas desde la perspectiva de un veterano que quiso compartir sus vivencias y abrir su alma a quienes acudieron a verle. Así pues, aunque su estilo de música significa «tristeza», MacLeod no quiso caer en la melancolía, y su discurso fue vitalista. Porque la vida es «un tren de esperanza, pero también un río en el que nacemos, recorremos un camino y nos vamos, por lo que hay que aprovechar al máximo el discurrir de nuestro cauce».

Un sentido aplauso cerró la actuación que abría el WIC, que reunió a dos contadores de historias que ayudaron a que la gente regresara a sus casa con un poco más de paz interior. Es la sabiduría del blues, hermanos.