Chepas no solo tocó rock durante toda su vida, hizo que el rock ocurierra a su alrededor
A veces ocurre que conoces a gente, porque toca conocerla: misma clase, mismo trabajo, mismos amigos y otras aparecen en un autobús.
A finales de los ochenta, cientos de estudiantes segovianos viajábamos diariamente hasta Madrid para estudiar. Una asociación cultural organizaba aquellos trayectos para intentar que desplazarse todos los días desde Segovia no costara todavía más de lo que ya costaba.
Yo acababa de entrar en la Universidad Politécnica de Madrid. Estaba en primero, él estaba en tercero. Ni siquiera íbamos a la misma clase, pero en algún punto de aquellos kilómetros entre Segovia y Vallecas conocí a Jesús Sanz. aunque todos le llamábamos Chepas.
Hice también buenas migas con Marcos, guitarrista de Pajarracos, una de las bandas en las que Chepas acabaría tocando. Entre autobuses, clases y horas muertas aparecieron las cervezas en la cantina de la universidad o en el Instituto Politécnico de enfrente, donde eran todavía más baratas. Entonces no podía imaginar que aquel compañero de viaje terminaría formando parte de una de las bandas de heavy metal más longevas de nuestro país y mucho menos que, décadas después, seguiríamos encontrándonos en conciertos, solo que ya no viajábamos a ellos en autobús.
Él estaba muchas veces al otro lado de la mesa de sonido y y aparecía por allí con Histéricas Grabaciones, y si el momento se prestaba, la pregunta era siempre parecida: «Chepas, ¿quieres tomar algo?». No había demasiada incertidumbre en la respuesta: «Jack Daniel’s.»
Antes de Lujuria ya estaba el Chepas
Jesús Sanz nació el 25 de diciembre de 1964. El rock terminaría poniéndole después un nombre mucho más corto.
Chepas fue uno de los pilares de Lujuria desde los primeros años de la banda, a comienzos de los noventa, junto a Óscar Sancho. Durante más de tres décadas permaneció ligado al grupo y participó en la construcción de una de las formaciones más reconocibles del heavy metal castellano y español. Falleció el pasado 30 de marzo, a los 61 años, después de que se le diagnosticara un cáncer muy avanzado.
Pero reducir a Chepas a «guitarrista de Lujuria» sería contar únicamente la parte visible, porque estaba también Pajarracos, estaba el técnico de sonido, estaban los conciertos de otros y porque estaba Segovia…. Y porque, sobre todo, estaba esa extraña categoría de músicos que parecen formar parte de una escena incluso cuando esa noche no les toca subirse al escenario.
Lujuria: Treinta y seis años empujando el mismo carro
La historia de Lujuria es inseparable de Chepas:La banda se consolidó a comienzos de los noventa alrededor de una formación en la que Jesús ocupaba una de las guitarras junto a Óscar Sancho a la voz. Después llegarían maquetas, “Cuentos para mayores”, giras, cambios de formación, discos y más de tres décadas de carretera.
Óscar explicó en una entrevista de 2012 algo que ayuda a entender al guitarrista mucho mejor que cualquier ficha técnica. Lo consideraba uno de los músicos más originales de la escena precisamente porque no tocaba como alguien salido de una escuela.
Chepas había construido antes su personalidad, después estudió para seguir aprendiendo, pero la calle, el rock y las horas con la guitarra habían llegado primero y quizá por eso nunca pareció un guitarrista preocupado por demostrar que sabía tocar, parecía alguien preocupado por tocar…. existe una diferencia enorme.
Los gemelos tóxicos de Segovia
Chepas y Óscar fueron durante décadas dos caras de la misma historia. Hubo incluso una época en la que se llamaban entre ellos los «gemelos tóxicos», jugando con aquella pareja formada por Steven Tyler y Joe Perry en Aerosmith. Años después Óscar recordaría que, junto a Chepas, habían seguido «codo con codo tirando del carro».
Y es que treinta y seis años juntos dan para algo más que una banda, dan para quererse, para discutir, para cansarse, para reconciliarse, para saber cuándo el otro necesita que le dejes en paz y para acumular una cantidad de historias que probablemente sería irresponsable publicar completas.
La despedida que Óscar escribió tras su muerte habla precisamente de eso, no solo de un compañero de grupo, habla de un hermano, de noches interminables, de conciertos, de viajes, de bromas, de guitarras y de una amistad construida mientras ambos perseguían molinos que probablemente sabían imposibles de derribar. Quizá eso sea también formar una banda durante treinta y seis años, no creer que los molinos son gigantes, si no saber perfectamente que son molinos… ¡y embestirlos igualmente!.
Una Gibson negra, un 5150 y una botella de Jack Daniel’s
Alguno objetos terminan explicando a una persona. En el caso de Chepas aparecen continuamente algunos: La guitarra, su Gibson negra, el amplificador 5150 de Van Halen, el pañuelo y una botella de Jack Daniel’s.
No es únicamente un recuerdo mío, años después he descubierto que casi cualquiera que conviviera con él alrededor de la música tiene alguna historia relacionada con aquella botella.
En Los Mejores Rock recordaban recientemente una anécdota en la que Óscar advirtió a un periodista que protegiera unos pantalones de Jack Daniel’s que había comprado en Tennessee porque, si Chepas los veía, corría peligro de perderlos. El guitarrista los vio, naturalmente y le encantaron.
Yo no necesitaba los pantalones, a mí me bastaba preguntarle qué quería beber de vez en cuando, aunque la respuesta ya me la sabía. Hay recuerdos importantes y después están esos recuerdos absurdamente pequeños que, cuando alguien desaparece, terminan teniendo un peso enorme: una marca de whisky, una manera de pedir una copa y un respuesta que ya conocías antes de formular la pregunta.
Pajarracos: el otro rock and roll
Chepas tuvo también otro hogar musical: Pajarracos nació en 2008 alrededor de músicos procedentes de diferentes rincones de la escena segoviana. Allí estaban Javier Postigo “Posta”, Marco A. Costa, Chepas, Jesús Llorente y otros músicos que fueron pasando por la formación. En 2010 publicaron “Desde la Frontera”.
Histéricas Grabaciones escribió sobre aquel disco y entrevistó posteriormente a Marco. Entonces definíamos a Pajarracos como una banda construida desde una mezcla difícil de encerrar: rock americano, blues, country rock, rock sureño, punk y rock urbano. La propia banda prefería resolver la discusión llamándolo rock and roll de alto octanaje y quizá Chepas encajara allí precisamente porque nunca necesitó demasiadas fronteras, podía tocar Heavy Metal con Lujuria, Rock and roll con Pajarracos y unas horas después estar detrás de una mesa haciendo que otra banda sonara bien.
El músico que también estaba cuando tocaban los demás
Hay algo especialmente hermoso en la figura del técnico de sonido: Cuando todo funciona, casi nadie piensa en él, pero cuando algo falla, absolutamente todo el mundo se gira.
Chepas conocía perfectamente ese lugar. Durante años trabajó como técnico y aquello hizo que muchos nos encontráramos con él incluso en conciertos en los que Lujuria no aparecía en el cartel. Histéricas conserva varias pequeñas huellas de esa presencia.
En 2011, durante un concierto de Supersubmarina en Segovia, se rompió el pedal del charles y fue a través de Chepas como conseguimos localizar a alguien que podía prestar uno.
En el MorcillaRock de La Losa de 2012, Chepas estaba directamente trabajando como técnico de sonido. La crónica de Histéricas recuerda que desde dentro todo sonaba estupendamente.
Son detalles, pero cuentan una historia. Chepas no pertenecía únicamente a sus propios conciertos, estaba también ayudando a que ocurrieran los de los demás.
Una entrevista que ahora se ha convertido en documento
La hemeroteca de Histéricas Grabaciones conserva además una pieza que hoy posee inevitablemente otro significado: El 12 de abril de 2013, con motivo de “Sexurrección” y de su presentación en el Teatro Juan Bravo de Segovia, Noelia Duque entrevistó a Chepas para «Aquí se toca otra» el programa en el que colaborábamos de Canal 8 Segovia, y que Histéricas publicó en nuestro viejo Blogger.
Entonces era una entrevista de actualidad, hoy es otra cosa: La voz, los gestos, la forma de hablar,… es curioso cómo cambia la naturaleza de una grabación sin modificar una sola imagen.
Cuando alguien está vivo, una entrevista nos cuenta qué pensaba, cuando deja de estarlo, además nos devuelve durante unos minutos la sensación de que sigue aquí.
El guitarrista que salía sonriendo
También encontré algo en nuestros propios archivos que quizá resume mejor al Chepas que cualquier descripción que podamos escribir ahora. En la crónica de Leyendas del Rock 2011, Histéricas hablaba del concierto de Lujuria y decía:
– Chepas salió «con una sonrisa de oreja a oreja».
Quince años después resulta imposible leerlo de la misma manera porque cuando sus amigos organizaron el homenaje de este septiembre eligieron precisamente esa imagen para describirlo: La sonrisa, el vitalismo, el amor por vivir…. No parece una reconstrucción hecha después de su muerte, estaba escrito mucho antes.
La última lección
Su muerte llegó demasiado rápido. Un dolor de espalda terminó conduciendo a un diagnóstico devastador. El cáncer estaba muy avanzado.
Según contó Óscar, Chepas recibió a sus compañeros en el hospital todavía conservando esa mezcla suya de humor y desafío ante la vida. Durante aquellos últimos días, sus amigos recordaron conciertos, viajes y algunas de esas historias que probablemente seguirán circulando durante décadas entre quienes estuvieron allí.
Lujuria resumió su despedida mediante una frase que parece escrita para él:
«Del rock no se retira un verdadero rockero».
Lo demás quizá ya no necesite explicarse.
El lugar donde tantas veces hizo sonar a otros
El próximo 25 de septiembre, Segovia devolverá a Chepas parte de todo aquello que él dio durante décadas.
El lugar elegido tiene un significado especial: El Jardín de los Zuloaga, un espacio donde Chepas trabajó muchas veces como técnico de sonido.
Esta vez habrá un escenario, habrá músicos, habrá público,… pero él no estará detrás de la mesa ni encima del escenario.
El homenaje comenzará a las 20:00 horas, tendrá entrada gratuita hasta completar aforo y contará con Pajarracos y músicos invitados. Lujuria, que inicialmente iba a participar, ha comunicado que no podrá estar presente después de decidir detener temporalmente su actividad. El propio grupo ha aclarado expresamente que el homenaje sigue adelante porque pertenece también a toda la gente cercana a Chepas que lo ha organizado.
Me gusta que sea gratuito porque no parece un concierto al que haya que ir a comprar una entrada, parece una reunión.
Ven a brindar por su vida
Los organizadores encontraron además una frase perfecta:
«Ven a brindar por su vida. Vente a brindar por la vida».
No fue «ven a llorar su muerte», no fue «ven a despedirte»: «Ven a brindar.«
No sé si se puede imaginar un homenaje más adecuado para Chepas, probablemente alguien pedirá una cerveza, alguno levantará un vaso y espero que haya, por supuesto, un Jack Daniel’s en algún sitio porque existen personas a las que recordamos mediante fechas, o discos, fotografías y otras regresan a través de cosas mucho más pequeñas: un autobús que salía de Segovia camino de Vallecas, una cantina universitaria, cervezas baratas, una guitarra, una mesa de sonido, un concierto en el que algo se rompe y sabes exactamente a quién llamar.
—Pregúntale al Chepas.
Y aquella pregunta que durante años podía hacerse cualquier noche que coincidiéramos:
—Chepas, ¿quieres tomar algo?
Ahora ya no puede contestarla, pero el 25 de septiembre, en los Zuloaga, quizá podamos responder nosotros por él:
Ponle un Jack Daniel’s.
El Rock And Roll no siempre está encima del escenario
Durante mucho tiempo pensé en Chepas como alguien que conocí antes de que todas aquellas cosas fueran importantes: Antes de discos, antes de entrevistas, antes de Histéricas Grabaciones,… Éramos estudiantes viajando en autobús desde Segovia a Madrid.
Luego la vida hizo lo que suele hacer, nos separó, nos volvió a juntar, cambió los lugares, cambió las razones y acabamos encontrándonos durante años alrededor de la misma cosa: la música.
Ahora, al recorrer archivos antiguos, aparecen fotografías, crónicas, entrevistas y conciertos. Chepas está ahí, a veces tocando, a veces trabajando, a veces simplemente apareciendo alrededor de otros músicos y quizá ese sea su verdadero legado dentro de la escena segoviana porque Chepas no solo hizo rock and roll cuando enchufaba una guitarra, hizo que el rock and roll ocurriera a su alrededor. Lo hizo con Lujuria, con Pajarracos y desde una mesa de sonido ayudando a otros grupos, compartiendo conciertos, noches y una copa.
El próximo 25 de septiembre no habrá que explicar demasiado quién era, bastará mirar alrededor a los músicos, a sus amigos, a la gente que haya ido y comprender que todos están allí por la misma persona.
Hay quien deja discos, hay quien deja canciones, hay quien deja fotografías,… Chepas dejó también algo más difícil de archivar: un montón de personas que tienen una historia que contar sobre él.
Yo tengo algunas. Empiezan en un autobús entre Segovia y Vallecas y casi siempre terminan igual, con música, con amigos y probablemente con un Jack Daniel’s encima de la mesa.
Hasta siempre, Chepas, nos vemos en los Zuloaga… esta vez invitamos nosotros.
📍 Jardín de los Zuloaga · Segovia
📅 Viernes 25 de septiembre de 2026
🕗 20:00 h
🎸 Sixty Nine Souls + Pajarracos + músicos y amigos del Chepas
🎟️ Entrada gratuita hasta completar aforo

