El cantautor ubetense se sube al gran escenario de Madrid con 74 años y ofrece al público un repaso a sus históricas canciones
“Hemos tocado en las mejores salas de concierto de todo el mundo. Hemos pisado Paris, Londres y Nueva York… pero es en Madrid donde más se acelera el corazón y me tiemblan las piernas”.
Con esas palabras dedicadas tras entonar “Cuando era más joven” (1985), toda una declaración de intenciones sobre tiempos pasados, Joaquín Sabina daba el pistoletazo de salida a la noche del 18 de diciembre en el WiZink Center de Madrid, la primera de las fechas elegidas para despedir la gira en la capital.
El maestro hizo un repaso por toda su carrera con canciones más conocidas como “Yo me bajo en Atocha” (1998), “Peces en la ciudad” (2002), “Lo niego todo” (2017) y otras que “rescato ahora porque en su momento, sin quererlo, pasaron más desapercibidas” como “Cuando aprieta el frío” (1988).
Y recordad, “lo de ser un superviviente es bueno, pero hasta cierto punto. Porque se va yendo la gente que quieres, gente del oficio, y uno es va quedando solo” afirmaba el cantautor para presentar “Llueve sobre Mojado” (1998) una cover de Fito Paez.
Así fueron transcurriendo las dos horas de concierto, entre descansos, ovaciones del público, lágrimas de emoción, cambios de ropa, homenajes a compañeros y amigos como el de Chavela Vargas con “Por el bulevar de los sueños rotos” (2003) y letras cantadas en voz de sus compañeros de banda. Entre ellas escuchamos a Mara Barros, la voz femenina que acompaña al poeta, interpretando “Yo quiero ser una chica Almodóvar” o “La canción más hermosa del mundo” en la voz de Antonio García de Diego.
Y cuando parecía que se iba a cerrar el telón, apareció de nuevo la voz ya quebrada de Joaquín para regalarnos algunos de sus clásicos “19 días y 500 noches” (1999), “Princesa” (1985), “Contigo” (1996) o el mix “Noches de Boda y nos dieron las Diez”.
Pero… ahora sí, el tour “Contra todo pronóstico” ha puesto fin este 20 de diciembre, siendo esta la cuarta fecha de esta gira en el recinto madrileño, todas con sold out. Y, es que no sabemos cuando volverá a ser la próxima vez que veamos al poeta encima de un escenario, pero mientras tanto…
“Que el fin del mundo me pille bailando, que el escenario me tiña las canas…” porque el último concierto de Sabina aún no ha llegado.
