(c) La crónica es de Xavi Alcalde / Las fotos son de Rubén G.
Weezer en Sala Hits para Nerds y para ti también
La noche empezó con unos saltarines y esforzados Bad Nerves, que cumplieron de forma digna su rol de teloneros . Tras ellos iba a dar comienzo el esperado concierto de Weezer, hacía más de 20 años que no tocaban en Barcelona y había expectación, sobre todo después de las dos giras del año pasado en Europa y en Estados Unidos para conmemorar los 30 años de su exitoso álbum debut.
El repertorio fue muy noventero, siguiendo la misma tónica que en dichas giras: el álbum azul entero, muchas del “Pinkerton” y algunos clásicos más para completar un bolo generoso en hits, que hizo las delicias de un público privilegiado por ver a una gran banda en sala, una sala que hace ya muchos meses colgó el sold out. A continuación haremos una somera presentación de los 23 temas, en el orden en que los tocaron.
El primero que sonó en la mítica Razzmatazz (la antigua Zeleste) fue el bonito ‘Anonymous’, una de las canciones que Rivers Cuomo dedica a su padre en el noveno álbum de estudio de la banda, “Everything Will Be Alright in the End” (2014), producido (como el Blue y el Green) por Ric Ocasek, con el objetivo de recuperar los sonidos del rock alternativo característicos de sus primeros discos.
Sin un segundo para respirar, llega el conocido riff de ‘Hash Pipe’, primer sencillo del “Green album” (2001). Quizás recuerde el lector el videoclip centrado en un combate de sumo. Y es que es bien sabido el amor que tiene Rivers por todo lo japonés, empezando por su mujer. Cuenta Rivers que le ofreció la canción a Ozzy Osbourne cuando este le pidió ideas para canciones, pero al final no llegó a usarla.

‘My Name Is Jonas’ abría el “Blue album” (1994) con un precioso arpegio de guitarra acústica, obra de Jason Cropper, guitarrista inicial de Weezer, que sin embargo no llegaría a grabar el disco. Si bien los detalles de su salida son confusos, lo cierto es que en un momento en el que Rivers exigía a los demás miembros prioridad total por lo musical, la novia del joven Jason se había quedado embarazada. En todo caso, una canción muy apreciada por los fans.
‘Dope Nose’, del cuarto álbum “Maladroit” (2002), el primero con el actual bajista, Scott Shriner, le da un aire a Hash Pipe. Cuenta Cuomo que escribió las dos canciones la misma noche, tras haber mezclado unos chupitos de tequila con Ritalin, la medicación que recetan desde hace décadas en EEUU a los diagnosticados por TDAH, como Cuomo (y como un tal Kurt Cobain). En Barcelona, añadieron unos compases de ‘Troublemaker’, tema del “Red album” (2008) de Weezer.
La segunda del “Blue album” en la noche veraniega fue ‘No One Else’. Es la historia de un tipo narcisista y muy machista, que no permite que la mujer tenga vida propia. Dicha historia contrasta con la melodía alegre y pegadiza de la canción, que te obliga a corear asuntos que parecen más bien turbios. Preguntado por cuál creía él que debía ser el primer single del disco debut de Weezer, Rivers propuso este tema. Como sabemos, la compañía acabaría tomando una decisión distinta.
Y puestos a hablar de melodías pegadizas, ¿qué decir de ‘Perfect Situation’?, tercer sencillo del “Make Believe “(2005). Fue este un disco producido por Rick Rubin, conocido entre otras cosas por los “American Recordings» de Johnny Cash o el “Walk this Way” que unió a Aerosmith con los raperos Run-DMC. Una vez llegados a este punto, Rivers ya había presentado a los miembros de la banda, en castellano, consiguiendo el aplauso final con “mi nombre es Ríos”.
‘Surf Wax America’ es otra muestra más de cuán redondo es el “Blue album”. Una descarga de tres minutos escasos en los que les da tiempo de rendir homenaje a Brian Wilson y los Beach Boys, y preguntarse: en la vida, ¿hay que ser surfero o llevar traje y corbata y trabajar en una oficina? Un canto a la vida bohemia de quien prefiere ir con su tabla y olvidarse del tiempo a meterse en un coche en las interminables autopistas de Los Ángeles. O al menos yo la interpreto así.
‘Undone (The Sweater Song)’ fue el primer pelotazo. Rivers sobre la elección del single: “que no sea Undone, que no se va a entender”. Y es que la letra hablaba de deshacerse emocionalmente (como se deshace un jersey). Un desconocido Spike Jonze fue el director escogido para el videoclip, pues fue el único cuya propuesta no incluía sweaters. Una curiosidad: para dar la sensación de los perros pasando a cámara lenta, tuvieron que tocar el tema a doble velocidad.
Tras el pinchazo comercial que fue “Pinkerton”, la banda resurgió con el “Green album”. Y en gran parte, ello se debió al éxito de ‘Island in the Sun’, el siguiente tema de Weezer que sonó en la Razzmatazz. En España se hizo popular por un anuncio de Movistar, marca patrocinadora de unos conciertos en Barcelona, Madrid y San Sebastián, en los que la banda de Rivers tocó junto a Cranberries y Dover en 2002.
Y seguimos con el «Blue album». Es el turno de ‘Holiday’, ese viaje melancólico por carretera (elija el lector si hay que entenderla de forma literal o como forma de escapismo de cualquier cosa que nos atrapa), en el que Rivers recuerda a Keruac, y de nuevo a los Beach Boys y sus armonías vocales. La penúltima canción del disco tiene así un aire nostálgico en otra melodía pegajosa, que coreó también el público barcelonés.
Si Weezer es el grupo nerd por excelencia, la canción que quizás más lo ejemplifica es ‘In the Garage’, también del «Blue album». “Soy feliz en mi garaje, con mis posters, con mi guitarra y mis estúpidas canciones, sin que a nadie le importe lo que hago o dejo de hacer”. El, a menudo, incomprendido Rivers hace aquí un canto a sentirse diferente. Es bueno ser nerd. De hecho, se puede incluso estar orgulloso de serlo. Y al corear el estribillo le damos la razón.
Los fans de Weezer se suelen dividir en dos: (a) los que consideran el «Blue album» el mejor disco de la banda; y (b) los que prefieren el «Pinkerton» (1996). El segundo álbum no se entendió en su momento, pero con el tiempo es apreciado casi como un precursor del emo. En la celebración de los 30 años del «Blue album», el «Pinkerton» tiene un lugar destacado en el repertorio, empezando por ‘Why Bother?’, tema en el que pudimos ver a Brian Bell en el rol de guitarra solista.
Y seguimos con el «Blue album». Es el momento de ‘The World Has Turned and Left Me Here’. ¿Se acuerda el lector del personaje de ‘No One Else’? Y es que las acciones tienen consecuencias.
Rivers recupera aquí a su odioso personaje. Y claro, si te comportas como un desgraciado el karma te lo recompensa y el mundo te deja más solo que la una. Todo ello en una deliciosa melodía de guitarras distorsionadas, con aires de tristeza y justicia poética.
Volvemos al «Pinkerton» para escuchar el rock alternativo de ‘You Gave Your Love to Me Softly’, una de las más eléctricas del álbum. Esta canción aparece en la versión extendida del disco de 1996. Por cierto, al parecer habrá gira 30 aniversario del «Pinkerton», previsiblemente en 2026. Y si hacemos caso de lo que dijo Rivers en Barcelona, volverán a pasar por aquí: “Este público es genial, ¡tendríamos que volver cada verano!”.
El sonido de «Pinkerton» es más oscuro, visceral y personal que el Blue. Surgido de la estancia de Rivers en Harvard, de incógnito entre compañeros de clase que llevaban camisetas de Weezer, pasaba desapercibido con sus problemas de movilidad (con el primer éxito económico aprovechó para tratarse la pierna, que tenía una más larga que la otra). De esta época surgen clásicos como ‘Pink Triangle’. De cómo Rivers se enamoró de una chica que resultó ser lesbiana.
Y más «Pinkerton». Con ‘I Just Threw Out the Love of My Dreams’ siguen las líricas confesionales sobre la soledad, la frustración sexual y una crisis de identidad tras sentirse abrumado por el éxito de masas obtenido con el «Blue album», un éxito que Rivers había perseguido desde la adolescencia. Como decíamos, en su momento no se entendió la crudeza emocional, expresada en un sonido rugoso e intenso. Pero hoy «Pinkerton» es sinónimo de punto álgido del concierto.
El segundo tema de la noche de «Make Believe» fue ‘Beverly Hills’, que devolvió a la banda al éxito comercial. El problema es que la letra no se acaba de entender. ”¿Mi objetivo en la vida tiene que ser vivir en un mundo de niños ricos como Beverly Hills?” Hay quien dice que es ironía. A saber. En todo caso, es otro de los momentos de comunión de la banda con el público, que en el último verso cambia mínimamente la letra para decir que lo mejor del mundo es vivir en… Barcelona.
‘Pork and Beans’ es la canción más divertida del «Red album» y tiene uno de los mejores estribillos de Weezer. Si ‘In The Garaje’ era un himno nerd, ‘Pork and Beans’ es un himno a la neurodivergencia, al derecho a ser diferente, a no ajustarse a las normas sociales impuestas. En un vídeo en el que desfilaban uno a uno los protagonistas de los primeros virales de YouTube, Rivers cuenta, por ejemplo, cómo disfruta comiendo fabada con chocolate. ¿Puede haber algo más TDAH?
Estamos llegando a la última parte del concierto. En nuestro caso, tres hits que precedieron al bis. Los dos primeros pertenecen a Pinkerton y el tercero al «Blue album». Empecemos por ‘El Scorcho’, uno de los cortes más reconocibles del segundo álbum de Weezer, del que fue primer single. De nuevo, si en la letra original Rivers hacía mención a las chicas medio-japonesas, en directo cambia el verso para honrar a las chicas locales.
Muy reconocible es también ‘The Good Life’, quizás la canción más accesible de Pinkerton. Fue su segundo sencillo y no suele faltar en el repertorio de la banda. La letra vuelve a hacer referencia a ese periodo de introspección y aislamiento, que pasó Rivers mientras estudiaba en Harvard y llevaba un doloroso aparato ortopédico que le alargaba la pierna y le causaba problemas de movilidad. Parte de él quiere volver a la buena vida… ¿pero cómo hacerlo?
Con ‘Only in Dreams’ se acababa el «Blue album» y también lo hizo el concierto de Barcelona (hasta el bis). Es una canción larga en la que hay unas complejas armonías entre las dos guitarras y en la que Rivers se recrea con un cuidado solo, en el que recupera sensaciones de su época de metal progresivo pre-Weezer. El público barcelonés siguió coreando la melodía los minutos que hizo falta hasta que volvió la banda a poner el broche final con dos últimos temas.
‘Say It Ain’t So’ fue también single del «Blue album». La inspiración de Rivers para esta canción fue un momento traumático de su adolescencia: al encontrar una cerveza en el frigorífico, tuvo miedo de que su padrastro fuera alcohólico y que su madre lo dejara, igual que había ocurrido con su padre biológico. Likefather, stepfather… No parece la típica historia del rockero americano. Y es que, ¿se puede ser estrella del rock sin llevar una vida de sexo, drogas y rock’n roll?
Y como no podía ser de otra manera, con Buddy Holly nos dijeron adiós. Su segundo videoclip (también obra de SpikeJonze), con el que literalmente conquistaron el mundo. Y es que cuando instalabas el Windows 95, automáticamente se instalaba también este vídeo. Microsoft mostraba así las posibilidades audiovisuales de su tecnología. Por cierto, la letra es bien divertida, haciéndole decir a un nerd romántico palabras que usaban los raperos de la época.
El único miembro de Weezer que no hemos mencionado hasta ahora es el batería, y lugarteniente de Cuomo desde el principio de los principios, Pat Wilson. Tampoco hemos hecho referencia a una cuidada puesta en escena, con una enorme pantalla que iba mostrando el trabajo visual preparado para las giras del treinta aniversario del «Blue album». Y no sé si hemos dicho que las 2.000 personas del público estaban gozando, sí, pero apretadas como sardinas.
Por cierto, cuenta la leyenda que algunos afortunados asistieron a un mini concierto en el exterior de Razzmatazz en el que Weezer tocó de forma acústica la clásica ‘Susanne’, grabada en el mismo período que el «Blue album» y que aparece en la banda sonora de la película «Mallrats». Y es que suele ser un pensamiento común entre los fans de Weezer que entre las numerosas canciones descartadas de cada álbum se podría hacer otro igual o mejor que el grabado.
