Basanta (Sala Julio Míchel, Segovia, 11-01-2019)

El Winter Indie City abrió 2019 mandando a todos a la cárcel para disfrutar de un nuevo fin de semana de Prison WIC, apostando por un joven grupo vigués poco conocido pero muy bien recomendado, Basanta. Quien no supiera nada de ellos en directo y fuese a verles a la Sala Julio Míchel, se iba a dar cuenta muy pronto de que aquella sería una noche muy especial.

Al aroma del incienso, en penumbra y en silencio, los cinco componentes de Basanta se colocaron en el escenario, ataviados con túnicas y máscaras que ocultaban por completo su rostro, dejando libre ojos y boca. Tras una pequeña pausa en la que el público tuvo tiempo para plantearse a sí mismos muchas preguntas, el impactante arranque se convirtió en música.

El ambiente ya estaba creado, y el público, dispuesto a embarcarse en un viaje oscuro pero agradable, cuya meta no era el final, sino el transcurso de unas canciones (las de su primer álbum editado, «Colorama») que animaban a reencontrarse con uno mismo y con la naturaleza.

Cuando uno descubre a un grupo tiende a etiquetarlo y a compararlo con otros. Con los vigueses es imposible hacer ambas cosas, o por lo menos, muy complicado. Lo primero, por su estética tan original, lejos de modas y de cánones absurdos, siempre cuidando su particular liturgia sobre el escenario. En cuanto a cómo suena Basanta, decir que su directo en Segovia lo hizo a la perfección (la Sala Julio Míchel y sus operarios los demuestra en cada concierto) recogiendo estilos variados, en los que el grunge tiene mucho que ver, aunque no es lo único que da forma a sus temas.

El tiempo transcurrió volando, hipnotizados por el abrazo de la música que ofreció este grupo compuesto por Sol, Azufre, Tierra, Sal y La Santa, y que está dispuesto a ir contracorriente en un mundo con demasiadas prisas por llegar a no sé donde.

FOTOS: David López Prieto