Enrique Bunbury presenta su nueva creación, «Curso de levitación intensivo»

El pasado jueves se presentó el nuevo trabajo del prolífico Enrique Bunbury, «Curso de levitación intensivo» sale a la luz solo siete meses después de su anterior disco, «Posible» y es por ello que el artista zaragozano definiera este álbum como «urgente», dada la coyuntura social en la que estamos inmersos, ya que fue creado en plena pandemia, y ahora está sonando para el disfrute de aquellos que buscan música de alta calidad para calmar el alma.

Con el fin de congregar al mayor número de medios posible en esta presentación, se optó por organizar la rueda de prensa por medio de una videoconferencia en la que el cantante respondió a las preguntas que se le realizaron, tanto desde España como de diversos lugares de Latinoamérica, donde Bunbury cuenta con un buen número de seguidores.

Media hora antes de que empezara la conexión la gente fue cogiendo buen sitio frente al ordenador antes de que llegara el protagonista de la reunión, un Bunbury que apareció con camiseta negra y un fondo oscuro a su espalda. De ahí en adelante, tras hablar de las bondades del streaming en las ruedas de prensa, respondió a los medios con profesionalidad, humildad y cercanía. Y es que el cantante se encuentra en un extraordinario momento creativo en el que se enmarca «Curso de levitación intensivo», un disco que recoge y ordena los sentimientos del artista para compartirlos, en forma de canciones, con un público que necesita más que nunca su música en estos tiempos tan complicados.

Así pues, durante más de una hora se habló del «hoy» y el «mañana» de Enrique Bunbury; de sus inspiraciones para este disco, que conecta con el presente y es «mi viaje personal, un punto de salida, ya que siento que estoy saliendo de una etapa marcada por mis últimos discos, y entrando en otro momento de mi carrera en el que tendrá una cabida especial la música libre». En cuanto al futuro, admite que «por mucho que queramos hacer canciones universales que aguanten el paso del tiempo, no lo conseguiremos». Así que, «una vez aceptada la derrota, lo que nos queda es reflejar el momento que vivimos y optar a la universalidad y a la atemporalidad».