Marlango (Jardín de los Zuloaga, 06-08-2021, Segovia)

En ocasiones el universo se pone de acuerdo para hacer que las energías físicas y sentimentales confluyan en un mismo lugar. Anoche ese sitio era el Jardín de los Zuloaga, y los que se encargaron de convocar a las musas, escondidas tras los árboles del fondo que cambiaban de color, fueron Leonor Watling y Alejandro Pelayo, el dúo Marlango.

Vestidos totalmente de negro, a juego con la noche y con el precioso piano de cola cuya presencia se hacía notar en un escenario enorme, Marlango invitó a los asistentes a una especie de baile de máscaras en el que había que adivinar qué estaba sonando. Y es que, aunque el dúo ha grabado un buen número de canciones, el repertorio incluyó obras propias bien conocidas por los seguidores del grupo, junto a versiones que pueden parecer una locura (¿«Semilla negra» de Radio Futura a ritmo de tango?), pero de las que es imposible no enamorarse de ellas desde la primera escucha.

Pero esta no fue la única canción que fue dada la vuelta, como quien busca la parte fresca de la almohada. «Copenhague», de Vetusta Morla; «Vete», de Los Amaya; «Ay, pena, penita, pena», de Lola Flores; «Via con me», de Paolo Conte; o «When I´m 64», de The Beatles.

Mientras la música y las palabras cumplían con su labor, el público disfrutó con la química que existe entre estos dos artistas. Además de con los aplausos, los asistentes solían romper el silencio de un jardín en el que solo se podía escuchar algunos grillos muy escondidos) con risas provocadas por ciertas intervenciones de Pelayo.

Por su parte, Watling no pudo evitar que algunas lágrimas se escaparan de sus ojos al recordar los buenos momentos cuando venía de pequeña a Sepúlveda a pasar sus vacaciones. Por ello la actriz y cantante le tiene tanto cariño a Segovia. De esta forma, un buen número de familiares y amigos de la artista no quisieron perder la ocasión de verla en directo. Al final, la cantante se recompuso y cerró el concierto de una manera magistral con un clásico de la canción en nuestro idioma, la que hicieron famosa, primero, Chavela Vargas; y más adelante Los Rodríguez, pero que fue escrita por «un tal José Alfredo (Sabina dixit). Y «En el último trago», nos fuimos.