Lemonheads (Sala Apolo 2, Barcelona, 26-09-2025)

Una crónica de Xavi Alcalde / Fotos de Israel Quesada Mercadé

Dando tumbos iba Evan

Pocas bandas pueden presumir de una trilogía noventera tan sólida como «It’s a Shame About Ray» (1992), «Come On Feel the Lemonheads» (1993) y «Car Button Cloth» (1996). Y pocos grupos de los de aquella época son capaces de presentar ahora un disco tan redondo como «Love Chant» (2025), véase la entusiasta reseña de Ánchel Sol en el último número de Popular 1.

En medio de una larga gira, el pasado viernes 26 de septiembre Evan Dando y los suyos hicieron las delicias de una abarrotada Apolo 2 en Barcelona.

La velada empezó con ‘Hospital’, de «Car Button Cloth». Y siguió con ‘Tenderfoot’, de la banda australiana Smudge (compañeros de batallas de Dando), que los Lemonheads incluyeron en algunas versiones internacionales del citado «Car Button Cloth». Del mismo disco, Dando tocaría un rato después la coreada ‘The Outdoor Type’, como parte del set acústico que suele cantar en solitario en la segunda parte del concierto; y es que esos bonitos arpegios, que cuentan la historia del tipo que pretende ser un hombre de campo, no han perdido un ápice de su delicadeza.

Un peso algo mayor en el repertorio tuvo «It’s a Shame About Ray», un álbum que, casualidades de la vida, se publicó el día que servidor cumplía 14 años. Si la memoria no me falla, de ese disco sonaron ‘Confetti’, ‘Bit Part’, ‘My Drug Buddy’ y ‘Rudderless’. No olvidemos que fue el disco que los lanzó a la fama, es uno de los favoritos del público y Evan Dando suele decir que hay que darle al público lo que quiere. En este caso, unas 800 personas, entre barceloneses y un nutrido grupo de público extranjero.

En una gira que lleva por nombre «Come On Feel The Deep End Tour», la parte central del bolo no podía ser otra que «Come On Feel the Lemonheads». Hablamos de hits como ‘Into Your Arms’, ‘Down About It’, Paid to Smile’, ‘Big Gay Heart’ ,’The Great Big No’, ‘Being Around’ o ‘It’s About Time’. Para entender la magnitud del fenómeno, pensemos que ‘Into Your Arms’ salió a finales de 1993 como primer single del disco y alcanzó la cima del US Billboard Modern Rock Tracks chart, permaneciendo en lo más alto nueve semanas, un récord que hasta ese momento solo había igualado U2.

Personalmente, le tengo cariño a ‘Rick James Style’, un tema menos comercial, pero a mi juicio muy emotivo y transparente. Se cambian los instrumentos y Evan toca el bajo, como hacía Rick James. “I don’t wanna get stoned, but I don’t wanna not get stoned”, confiesa Dando en una especie de mantra repetitivo que encaja bien con el groove y la atmósfera funky de la canción. En la grabación original, colaboró en los coros el propio Rick James, un músico con una biografía fascinante, que por motivos de espacio no podemos tratar aquí. En cualquier caso, en Barcelona fue uno de los picos de intensidad.

Del último álbum, escuchamos ‘The Deep End’ (puesto 13 de las listas británicas), una de las que mejor les salió a Dando y los suyos. Los suyos esta vez eran unos solventes Farley Glavin al bajo y John Kent a la batería. Kent es el fichaje más reciente, contratado para la gira treinta aniversario de «Come On Feel The Lemonheads». Batería en los noventa de la formación grunge Radish (quienes en su momento fueron presentados como los Silverchair americanos), lidera también una banda propia de country, donde es el guitarra, voz y principal compositor.

Y es que parece que los barceloneses noventeros estamos de suerte. Si en julio era Weezer quienes venían para tocar en sala su «Blue album» en un concierto memorable, lo propio han hecho Lemonheads, un año después de que Evan Dando viniese en solitario a La Nau. Una anécdota: en La Nau estuve en primera fila, delante del músico de Boston. Suelen decir los expertos que ese no es el mejor lugar para apreciar el sonido de un concierto. Y por eso con Lemonheads me coloqué al final, justo delante de la mesa de sonido. Y sí, la experiencia fue diferente…

Finaliza así la crónica de la visita a la ciudad condal del que quizás sea el grupo más melódico de rock (o más bien pop) alternativo de la América de los 90, ligado para siempre a un conjunto de melodías pegadizas, que siguen coreando aquellos adolescentes de la generación X.

PLOT TWIST. Llegados a este punto, tenemos que avisar al lector que este texto ha incluído una mentirijilla piadosa: la expresión “hicieron las delicias” del primer párrafo no es correcta. De hecho, el nostálgico público se explayó en comentarios negativos sobre una actuación caótica. Baste decir que algunos temas costaba reconocerlos.

Sin duda, la noche tuvo buenos momentos. Pero lo cierto es que el estado físico y la voz del cantante de Lemonheads no estaban para aguantar un concierto. No especularemos sobre los motivos. Dice Evan que tras veinte años consumiendo heroína, lleva ya un tiempo limpio y de ahí que haya resurgido su creatividad. Y si él lo dice, pues así será. Lo que sí podemos certificar es que los técnicos de sonido acabaron sorprendidos de que Evan hubiese aguantado una hora sobre el escenario, visto lo visto en las pruebas de sonido. Fue una noche difícil para todos, con la sensación de que el músico de Boston hacía lo que podía, que no era mucho. Se respiraba
autenticidad, pero también algo de lástima e incluso vergüenza ajena, a pesar de las buenas canciones. Ahora bien, si vuelven a venir, servidor volverá a ir a verles. No me pregunten por qué.