Cuatro días para demostrar que la tradición sigue escribiendo el presente
Vivimos tiempos extraños para la memoria. Nunca habíamos tenido tanto acceso al conocimiento, a los archivos o a la información, y sin embargo pocas veces hemos estado tan cerca de olvidar de dónde venimos. Quizá por eso festivales como FOLKLORE(S) resultan hoy más necesarios que nunca.
Durante cuatro días, Madrid volvió a convertirse en un punto de encuentro para músicos, investigadores, estudiantes, divulgadores y amantes de las músicas de raíz. Pero la quinta edición de FOLKLORE(S) no ha sido únicamente una sucesión de conciertos, talleres o conferencias. Ha sido una demostración práctica de que el folklore sigue siendo una herramienta útil para entender quiénes somos, cómo nos relacionamos y de qué manera construimos comunidad.
Impulsado por la Fundación Música Creativa junto a la AIE, la Fundación Nadine y la Escuela de Música Creativa, el festival ha consolidado una identidad propia dentro del panorama cultural español. Una identidad que no mira a las tradiciones como piezas de museo, sino como expresiones vivas capaces de dialogar con el presente.
El folklore como espacio de encuentro
La presentación inaugural en el Círculo de Bellas Artes ya dejó clara la filosofía del festival.
Lejos del formato convencional de rueda de prensa, el encuentro reunió a músicos, investigadores y divulgadores para reflexionar sobre algunos de los grandes retos de las músicas tradicionales: la transmisión del conocimiento, la convivencia entre generaciones, el papel de las ciudades como espacios de difusión cultural o la necesidad de mantener vivas unas expresiones artísticas que forman parte de nuestro patrimonio inmaterial.
Las intervenciones musicales de Groupa, La Musgaña e Ibérika Baraka terminaron de convertir aquella conversación en una celebración colectiva donde reflexión y música caminaron de la mano.
La Musgaña y cuarenta años de resistencia cultural
Uno de los momentos más emocionantes de esta edición llegó con la celebración del cuarenta aniversario de La Musgaña.
Hablar de La Musgaña es hablar de una parte fundamental de la historia reciente de las músicas tradicionales en España. Durante cuatro décadas, la formación madrileña ha contribuido a investigar, difundir y actualizar repertorios que forman parte de la memoria cultural de la Península Ibérica.
El concierto celebrado en el Teatro Pavón fue mucho más que una conmemoración. Fue una reunión entre generaciones.
Junto a Carlos Beceiro y Jaime Muñoz aparecieron sobre el escenario amigos, colaboradores, alumnos y jóvenes intérpretes que representan el presente y el futuro de estas músicas. Las participaciones de Alba Chacón, Las Mozas, Ibérika Baraka, Fetén Fetén y otros invitados convirtieron la velada en un homenaje a la transmisión cultural entendida como un proceso continuo, porque el folklore sobrevive precisamente así: compartiéndose.
Aprender para seguir creando
Si existe una idea que ha atravesado toda la programación de FOLKLORE(S) 2026 ha sido la importancia de la formación.
La jornada dedicada al Máster Oficial en Interpretación del Folklore de la Península Ibérica permitió mostrar el trabajo que se desarrolla desde el Centro Superior Música Creativa para profesionalizar y dignificar el estudio de estas músicas.
En ese contexto, la actuación de Ibérika Baraka adquirió un significado especial.
Integrado por músicos procedentes de la segunda promoción del máster, el ensemble representa de forma ejemplar la conexión entre investigación, aprendizaje y práctica profesional. Su presencia dentro del festival simboliza precisamente uno de los grandes objetivos del proyecto: generar espacios reales donde los nuevos intérpretes puedan crecer, experimentar y compartir escenario con artistas de referencia.
Tradiciones que dialogan
Otro de los grandes aciertos de esta edición fue demostrar que las músicas de raíz no entienden de fronteras.
El encuentro entre la formación sueca Groupa y la cantante Vanesa Muela ofreció una de las propuestas más estimulantes del festival. La tradición escandinava y la ibérica encontraron un lenguaje común a través de la improvisación, la sensibilidad interpretativa y la búsqueda de nuevos caminos creativos.
Lejos de cualquier visión cerrada del patrimonio cultural, el concierto recordó que las tradiciones sobreviven precisamente porque evolucionan, se mezclan y dialogan con otras realidades.
Devolver el folklore a las calles
La Ruta FOLKLORE(S) de Madrid y las actividades desarrolladas posteriormente en la Plaza de Ramales ayudaron a recuperar una idea fundamental: estas músicas nacieron en espacios compartidos. Calles, plazas, fiestas populares y celebraciones comunitarias forman parte inseparable de la historia del folklore, por eso resultó especialmente significativo ver cómo el festival abandonaba momentáneamente los escenarios para devolver la música y la danza a la ciudad. Una experiencia participativa donde el público dejó de ser espectador para convertirse en protagonista.
Memoria, mujeres y patrimonio
Uno de los momentos más emocionantes de la programación llegó con la presentación del documental «Viva quien canta y quien baila«.
La obra, dedicada a las mujeres de Peñaparda y a la tradición del pandero cuadrado, puso el foco sobre una realidad frecuentemente olvidada: buena parte del patrimonio musical popular ha sobrevivido gracias al trabajo silencioso de generaciones de mujeres que conservaron repertorios, bailes y formas de celebración comunitaria.
Escuchar sus historias fue recordar que el folklore no pertenece únicamente a los escenarios. También habita en la memoria de quienes lo han mantenido vivo durante décadas.
El futuro también baila
La actuación de Delameseta sirvió para cerrar otro de los debates recurrentes alrededor de las músicas tradicionales.
¿Puede el folklore dialogar con los lenguajes contemporáneos? La respuesta fue un sí rotundo: Panderetas, electrónica, ritmos urbanos y tradición castellana convivieron sobre el escenario demostrando que la identidad cultural no es incompatible con la innovación. Al contrario. Muchas veces es precisamente la innovación la que permite que las tradiciones sigan siendo relevantes para nuevas generaciones.
Mucho más que un festival
Cinco años después de su nacimiento, FOLKLORE(S) ha dejado de ser únicamente un festival, se ha convertido en un proyecto cultural, educativo y social que trabaja simultáneamente en la difusión, la investigación, la formación y la creación artística alrededor de las músicas de raíz.
La presencia de artistas consagrados, jóvenes intérpretes, estudiantes, investigadores y público de todas las edades confirma que existe un interés creciente por descubrir y comprender un patrimonio que sigue formando parte de nuestra identidad colectiva, porque el folklore no pertenece al pasado, pertenece a quienes continúan cantándolo, estudiándolo, bailándolo, enseñándolo y reinventándolo y durante cuatro días, Madrid volvió a demostrar que esa cadena de transmisión sigue más viva que nunca.
DIA 28-05-2026
(c) las fotos son de Aldara Zarraoa







DIA 29-05-2026
(c) las fotos son de David Jar








DIA 30+31-05-2026
(c) las fotos son de Aldara Zarraoa










