WOMAD 2026 (Cáceres, 7-8-9-10 de Mayo de 2026)

La 33ª edición del festival convirtió durante cuatro días el casco histórico cacereño en un gran punto de encuentro entre culturas, generaciones y sonidos llegados de todo el mundo

Hay festivales que se celebran en una ciudad y luego está WOMAD Cáceres, donde durante cuatro días es la ciudad la que se transforma por completo para convertirse en un enorme escenario abierto al mundo. La trigésimo tercera edición del festival volvió a confirmar por qué sigue siendo uno de los grandes referentes internacionales de la diversidad cultural, reuniendo a miles de personas alrededor de una programación que fue mucho más allá de la música.

Con artistas procedentes de catorce países, talleres, literatura, cine, danza, gastronomía y actividades para todas las edades, Cáceres volvió a convertirse en un espacio de convivencia donde las fronteras desaparecen para dejar paso al intercambio cultural y al descubrimiento.

La programación musical ofreció un recorrido por algunos de los sonidos más estimulantes del panorama internacional. Desde la fuerza del afrobeat de Seun Kuti & Egypt 80 hasta la energía balcánica de Balkan Paradise Orchestra, pasando por las propuestas de 47SOUL, Bareto, Steam Down, Islandman o Shanghai Restoration Project, WOMAD volvió a demostrar que la música es uno de los lenguajes universales más poderosos.

Junto a estas propuestas internacionales, el festival volvió a reservar un espacio destacado para el talento extremeño con artistas como Willy Wylazo, Carolina La Chispa, Diego Andújar o A Garulla, integrando la escena local dentro de un cartel tan diverso como coherente.

Si algo distingue a WOMAD es su capacidad para convertir toda la ciudad en una experiencia cultural compartida. Las plazas del casco histórico acogieron talleres de percusión, danza, narración oral y actividades participativas que convivieron con el tradicional Mercado Global, las sesiones cinematográficas de la Filmoteca de Extremadura y el ciclo literario «Mundo de Palabras».

Especial protagonismo volvieron a tener las propuestas familiares, que acercaron la creatividad y la conciencia medioambiental a los más pequeños mediante talleres artísticos, mientras que la programación paralela consolidó la vocación del festival como un espacio pensado para públicos de todas las edades.

La edición de 2026 dejó una de esas imágenes que terminan formando parte de la memoria colectiva del festival. La lluvia quiso convertirse en protagonista durante la noche del sábado, obligando incluso a detener momentáneamente los conciertos por motivos de seguridad.

Sin embargo, ni los chaparrones ni el frío consiguieron apagar el espíritu de WOMAD. Cientos de personas permanecieron junto a los escenarios protegidas con paraguas y chubasqueros hasta bien entrada la madrugada, acompañando a artistas y organización en una demostración de fidelidad que encontró su recompensa en el explosivo concierto final de Balkan Paradise Orchestra. Fue una de esas noches en las que el público dejó claro que también forma parte del espectáculo.

Más allá de los conciertos, WOMAD volvió a reivindicar los valores que han acompañado al festival desde su nacimiento: el diálogo entre culturas, la convivencia y el respeto a la diversidad. La presencia de colectivos sociales, las actividades educativas y los espacios dedicados a la reflexión reforzaron una identidad que convierte a WOMAD en mucho más que una cita musical.

Treinta y tres ediciones después, el festival sigue demostrando que la cultura puede ser un poderoso lugar de encuentro. Durante unos días, Cáceres deja de mirar únicamente a su extraordinario pasado para abrirse al presente de un mundo plural, diverso y lleno de sonidos que encuentran en sus calles un hogar común.

Concluida una nueva edición, WOMAD vuelve a marcharse dejando la sensación de que, más que un festival, es una forma de entender la cultura: abierta, participativa y profundamente humana.