SEGUIR SIENDO NOSOTROS DESPUÉS DE DEJAR DE SER LOS MISMOS
Durante un tiempo, KITAI pudo haberse acabado y no es una interpretación retrospectiva especialmente dramática, lo dicen ellos.
Fabio lo formula casi sin adornos:
«Hubo un punto en el que creo que nos podíamos considerar muertos».
Y, sin embargo, en mayo de 2026 apareció “El Bar de Siempre” con 13 canciones, una nueva cantante, una formación reconstruida, una participación en Benidorm Fest, México, salas, festivales y una banda que, después de pasar demasiado tiempo preguntándose qué podía ocurrir, parece haber empezado a hacerse una pregunta mucho más sencilla: ¿y si ahora nos dedicamos a disfrutar?
El disco puede escucharse como un regreso, pero quizá sea algo más interesante: Es la historia de 4 personas que han aprendido que continuar no significa necesariamente volver a ser quienes eran.
YA NO RECUERDO LA ETAPA ANTERIOR
David lo dice casi de pasada. Después de la gira de salas, México, el lanzamiento del disco, Benidorm y todo lo ocurrido durante los últimos meses, siente que algo ha cambiado.
«Ya no recuerdo la anterior etapa».
La frase es importante, porque durante buena parte del inicio de esta nueva formación la conversación alrededor de KITAI parecía inevitablemente construida mediante una comparación: antes vs ahora, la antigua voz vs la nueva voz, el antiguo KITAI vs el nuevo KITAI, … Pero llega un momento en el que una nueva etapa deja de necesitar constantemente a la anterior para explicarse y ese momento parece haber llegado este verano.
Las canciones están fuera, la gente empieza a hacerlas suyas y ellos empiezan a mirar menos hacia atrás.
EL BAR DE SIEMPRE
El nombre del disco explica buena parte del proceso. “El Bar de Siempre” no es únicamente un lugar, es una idea y ese espacio al que vuelves después de haber cambiado, donde pueden haber sucedido cosas terribles o maravillosas, pero todavía reconoces algo.
David lo explica como un hogar, un lugar donde ellos mismos han ido a evadirse, encontrarse y dejar fuera los problemas y después añade algo mucho más importante:
«Sigue existiendo ese mundo KITAI que va por encima de cualquiera de nosotros».
Ahí está probablemente la verdadera historia del disco. KITAI ha descubierto que KITAI no pertenece completamente a ninguno de ellos. Es verdad que lo han construido y que lo habitan, pero existe también fuera de sus individualidades y con eso se explica cómo puede cambiar una voz y continuar existiendo una banda.
CAMBIÓ LA VOZ. CAMBIÓ EL GÉNERO. NO CAMBIÓ KITAI
La llegada de Kenya Saiz planteaba una pregunta inevitable: ¿Cómo introducir una voz completamente diferente en canciones que el público llevaba años asociando a otra persona?
Kenya recuerda que ella misma había acudido a conciertos de KITAI antes de convertirse en su cantante, ya conocía las canciones, conocía el lenguaje, sabía qué significaba la banda desde fuera y eso facilitó algo que desde fuera parecía mucho más complicado.
«Cambiaba la voz y el género incluso, porque yo soy una mujer, pero KITAI seguía siendo KITAI».
Las canciones anteriores eran el verdadero examen.
El nuevo disco podía escribirse ya pensando en esta formación pero el repertorio antiguo no, y, inevitablemente, había que entrar en él, habitarlo y hacerlo propio sin borrar lo que había sido.
Kenya asegura que ocurrió mucho más rápidamente de lo que esperaba.
APRENDER A MIRARSE
Pero no todo consistía en cantar las mismas canciones. Entrar en una banda con años de convivencia significa entrar también en un lenguaje invisible como son las miradas, los gestos, e incluso las manías, hay códigos, …
Kenya recuerda observar a sus compañeros sobre el escenario donde ellos se miraban y parecían saber inmediatamente qué estaba ocurriendo. Sin embargo, ella todavía no.
«Ellos llevan tanto tiempo tocando que al principio decía: “Joder, ellos se miran y ya saben lo que está pasando”».
Eso no se aprende en una partitura, se aprende tocando, viajando, equivocándose y conviviendo, hasta que un día tú también miras y entiendes.
LAS PRIMERAS VECES VOLVIERON
El cambio no afectó únicamente al sonido, también alteró el ánimo.
Fabio recuerda la etapa anterior como un periodo marcado por una tendencia emocional negativa, con incertidumbre, sin saber qué iba a ocurrir.
La llegada de Kenya cambió esa dirección.
«Volver a hacer primeras veces».
La expresión es preciosa, porque una banda con más de una década de historia podría pensar que ya ha agotado casi todas sus primeras veces, pero cuando cambia suficientemente, algunas regresan con primeras canciones, primeras giras, primer viaje, primera gira, primer gran escenario y primera vez que algo funciona con alguien nuevo.
Volver a empezar deja de ser únicamente una pérdida, también puede devolverte experiencias que creías terminadas.
SONAR MÁS A KITAI QUE NUNCA
Existe otra paradoja. Para cambiar necesitaban conservar algo y ahí Fabio aparece como figura fundamental.
Sus compañeros le atribuyen buena parte del trabajo de conseguir que el nuevo material mantuviera lo que ellos reconocían como el alma musical de KITAI.
También señalan la importancia del productor Lalo GV en trasladar al estudio la fuerza visceral que la banda siente en directo.
El resultado es “El Bar de Siempre”, publicado el 21 de mayo con trece cortes, entre ellos ‘Hasta Que Duela La Noche’, ‘Telaraña’, ‘Ya Está’, ‘Salta Y Rompe’ junto a Pignoise, ‘El Amor Te Da Miedo’ y ‘Me Puse A Cantar Yo’.
No querían hacer un disco que demostrara que podían sobrevivir sin sonar como antes, querían demostrar algo más difícil y es que podían cambiar y continuar sonando a KITAI.
BENIDORM NO ERA SU MUNDO
Después llegó Benidorm Fest, probablemente uno de los lugares menos previsibles para una banda que siempre ha construido buena parte de su identidad alrededor del directo y la cultura rock.
Participaron con ‘El Amor Te Da Miedo’, una canción compuesta por los cuatro integrantes y concebida como una pieza entre rock y pop capaz de conservar su identidad mientras abría el proyecto a otro público.
Ellos mismos admiten que no esperaban estar allí y también reconocen algo interesante: llegaron con prejuicios. ¡Claro! Era la televisión con un formato distinto, una maquinaria con la que no estaban acostumbrados a trabajar, pero la experiencia desactivó parte de esas ideas previas y encontraron profesionales, sobre todo, personas, y 15 días de convivencia tan intensa que terminaron aprendiendo bastante más sobre ellos mismos que sobre televisión.
«La enseñanza ha sido más personal, de conocernos más nosotros como grupo».
La experiencia también les permitió confirmar otra cosa, que podían entrar en mundos ajenos sin dejar de ser ellos.
OBREROS DEL ROCK
KITAI lleva años utilizando una expresión para definirse: obreros del rock.
Podría sonar a lema, pero después de escucharles explicarlo, parece algo bastante menos romántico, ya que hablan de trabajo, literalmente, de mantenerse, de pagar y de compaginar la banda con otros empleos en pizzerías, docencia, televisión, mil trabajos distintos mientras intentaban sostener un proyecto musical.
«Nadie nos puede quitar que somos currantes y que trabajamos mucho en lo que confiamos, que es este proyecto que se llama KITAI».
La expresión no habla solo de cuánto sudan sobre el escenario, habla de lo que cuesta llegar hasta él.
EL DISCO MÁS IMPORTANTE
Antes de gaviar con ellos en esta ocasión, les habíamos escuchado decir, en nuestra anterior entrevista, que este podía ser el disco más importante de la historia de KITAI.
Ahora que ya existe, les preguntamos si siguen pensando lo mismo y la respuesta es sí, pero conviene precisar en qué sentido.
No necesariamente porque musicalmente supere todo lo anterior, cada disco pertenece a un momento, y este es diferente.
«Respecto a la vida de la banda, obviamente creo que sí es el más importante».
Porque apareció cuando podían darse por muertos, porque debía demostrar que había futuro, porque las canciones tenían que hacer algo que ningún discurso promocional podía conseguir: levantar otra vez a la banda.
LAS CANCIONES TIENEN QUE HACER EL TRABAJO
David lo dice sin rodeos.
«Nosotros somos nuestras canciones».
Y son ellas las que deben volver a colocar el proyecto en movimiento, no una entrevista, ni una historia de superación, ni siquiera la nostalgia, son las canciones.
En ellas ha quedado atrapado un periodo que ninguno desea volver a vivir exactamente igual donde había mensajes duros, cambios, pérdidas y recomienzos.
Y quizá esa sea la mejor explicación de por qué consideran “El Bar de Siempre” tan importante, no documenta una victoria, documenta todo lo que tuvieron que atravesar para llegar hasta ella.
EL ÉXITO ERA LLENAR OCHO MOVISTAR ARENA
Después hablamos de éxito y ocurre algo interesante y es que la definición ha cambiado. Antes podía significar llenar enormes recintos, hacer giras gigantescas, crecer siempre, más público, más grande, más lejos, … pero ahora David responde de otra manera.
«El éxito a día de hoy es seguir haciendo música, seguir tocando juntos».
Ir a Guadalajara y encontrar gente cantando a las dos de la tarde o volver a México, preparar otra gira, … En consecuencia, seguir, y esto probablemente sea muchísimo más difícil aunque parece menos espectacular.
LA EDAD CAMBIA EL TAMAÑO DE LAS VICTORIAS
Kenya habla entonces de experiencia, de cómo vivir determinados acontecimientos a los dieciocho años puede hacer que pasen por delante sin comprender completamente lo excepcionales que son.
Ahora les ocurre lo contrario, han tocado en sitios enormes, también en sitios pequeños y , según bromean, incluso en lugares donde probablemente no se debería tocar, por eso entrar en un escenario grande ya no se da por hecho.
«Voy a disfrutar estos dos minutos y medio porque no sé cuándo voy a volver a tocar en un escenario tan enorme».
La experiencia no les ha hecho disfrutar menos, les ha enseñado qué merece ser disfrutado.
LAS REDES SON VORACES. SEGUIR VIVO NO ES POCO
La música actual tampoco ayuda.Hablan de una industria voraz, volátil, de la presión de las redes, de lo difícil que resulta simplemente mantenerse y eso modifica la perspectiva.
«El hecho de seguir vivos, de volver, de renacer, de estar aquí, lo disfrutas porque sabes lo que has vivido detrás».
Seguir vivo puede parecer una ambición modesta. que has estado cerca de no estarlo.
CUATRO PASOS ATRÁS
Durante años fueron impacientes, querían llenar la sala siguiente, crecer, llegar más lejos y querían más, pero ahora hablan de otra manera.
«Nos han podido siempre las prisas».
Pero después de todo lo ocurrido han aprendido a valorar las pequeñas cosas, como tocar, en el escenario que sea, con la gente que esté, … Dar un paso, aunque antes hayan tenido que dar cuatro hacia atrás.
«Vamos con calma. No tenemos prisa».
Quizá sea una de las transformaciones más importantes del nuevo KITAI, no la voz, no los sintetizadores, tampoco Benidorm, sino su relación con el tiempo.
PODERNOS LLAMAR AMIGOS
Y entonces llega la frase.
Después de carreras, festivales, giras internacionales, cambios de miembros, discusiones y supervivencia profesional, David reduce todo a algo extremadamente pequeño, y es que están juntos, son cuatro y pueden llamarse amigos.
«Qué pocas bandas lo pueden hacer».
Eso, dice, es oro. De repente “El Bar de Siempre” adquiere su significado definitivo, no es el lugar al que regresamos porque nada ha cambiado, es el lugar que sigue existiendo a pesar de que todo haya cambiado.
SEGUIR SIENDO KITAI
Tal vez por eso la gran pregunta de esta etapa estuviera ligeramente equivocada desde el principio. Preguntábamos: ¿puede KITAI seguir siendo KITAI después de cambiar de cantante?
La respuesta ya existe: SI, pero no porque hayan conseguido reproducir exactamente aquello que tenían antes, eso habría sido imposible. Sigue siendo KITAI porque la banda no era únicamente una voz, ni una formación concreta, ni una época, ni siquiera cuatro personas,… Ellos mismos han terminado describiéndola como algo que existe por encima de cada uno de sus integrantes, un lugar construido entre todos al que todavía pueden volver.
Ese es su bar, el de siempre, y quizá lo verdaderamente extraordinario sea que han necesitado cambiar casi todo para descubrir qué era aquello que nunca había cambiado.
Durante mucho tiempo parecieron correr hacia la siguiente sala, el siguiente festival, el siguiente sueño, ahora saben que avanzar también puede significar detenerse un momento, mirarse, comprobar que siguen allí y brindar, o porque después de todo lo ocurrido, una victoria puede ser mucho más sencilla que llenar ocho pabellones, a veces basta con poder decir: seguimos haciendo música, seguimos siendo amigos y seguimos aquí.
Nuestro compañero Josechu Egido conversa con KITAI sobre “El Bar de Siempre”, la llegada de Kenya Saiz, Benidorm Fest, México, los “obreros del rock”, la redefinición del éxito y todo lo que ha tenido que cambiar para que la banda pudiera seguir siendo ella misma. Esta es la entrevista completa para “Aquí se toca otra”.

