En “Una flor en la luna”, Cristina La Mar construye un mapa emocional donde el amor, la pertenencia y el hogar no dependen de un único lugar. Conversamos con ella sobre canciones que atraviesan vínculos, ciudades, recuerdos y formas distintas de querer, hasta descubrir que ese “amor bonito” del que habla el disco quizá no sea una meta a la que llegar, sino algo que aparece mientras aprendemos a reconocer dónde —y con quién— nos sentimos en casa.
