Fizzy Soup y The Royal Flash (Beat Club, Segovia, 27-10-2017)

El viernes volvió a suceder algo muy bonito en el interior de la Beat Club de Segovia. Aquella noche tocaron dos grupos que tienen mucho en común, ya que ambos están formados por gente joven, y cuentan con una gran calidad musical y presencia en el escenario, aunque todavía lleven poco tiempo de carrera. Pero, por encima de todo, Fizzy Soup y The Royal Flash son amigos, y eso da gusto a la hora de compartir con ellos una sala pequeña y familiar como la segoviana, donde un grupo selecto y afortunado de amantes de la música disfrutaron de unos conciertos brutales.

Los primeros en hacer retumbar las paredes de la Beat con su rock guitarrero y poderoso fueron The Royal Flash. El grupo presentaba en Segovia su segundo disco ‘Hysteria’, que viene cargado de sonidos enérgicos que fueron plasmados en un directo explosivo. Después de arreglarse un problema inicial con un pedal en la primera canción, ya hubo vía libre para que los madrileños soltaran toda la fuerza de su música sobre el público, interpretando temas de su nuevo disco junto a otros de su anterior trabajo.

A continuación The Royal Flash se quedó entre el público y subió al escenario Fizzy Soup. Javi y Sonia pusieron por las nubes a sus compañeros de escenario, antes de empezar a tocar. Los elogios fueron recíprocos y no era para menos, ya que si con los madrileños la gente recibió una inyección de energía que ya quisiera administrar la bebida del toro rojo, con los conquenses se mantuvo la adrenalina a niveles muy altos.

Visitaron Segovia con el disco ‘Not so far’ bajo el brazo, como un niño nacido y criado con todo el amor del mundo. Una joya de artesanía personalizada que merece la pena tener en casa. Así, Fizzy Soup repartió vida por medio de la fuerza con la que Javi canta, rasga la guitarra y toca el hammond; y Sonia rompe el silencio con su voz y su poderosa manera de crear sensaciones con la percusión; acompañados por el bajo de Carlos Bueno y la batería de Eduardo Martínez.

Abrieron con ‘When trees come alive’, la primera canción del disco, dejando claras sus intenciones. Una montaña rusa de susurros y golpes que hipnotizan a quienes los sienten de verdad. En este recorrido por sus temas no faltaron ‘Beginners’, ‘Far’, ‘The big black wolf’… En definitiva, todas las canciones que se han convertido en la carta de presentación de este grupo de Cuenca, cercano y especial, que ya sabe lo que es estar en escenarios míticos como La Riviera de Madrid, pero que continúan siendo auténticos currantes de la música.

Así pues en el transcurso de los dos conciertos el ambiente era genial, con los artistas aplaudiendo como público, el público hablando con los artistas… En definitiva, un ambiente íntimo y familiar, que continuó cuando terminaron de tocar en la venta de los discos y el merchandising. La lástima fue que no acudiera más gente, pero esto no impidió que existiera una comunión bajo el sagrado signo de la música que hizo que quienes allí estuvieron se marcharan a su casa con la sensación de que hicieron bien en apostar por la música en directo.