Musgö mata definitivamente a la “ninfa del arpa” y convierte el folklore en un ritual electrónico
Hay artistas que evolucionan poco a poco. Y luego están quienes, llegado un momento, deciden romper completamente la imagen que los demás tenían de ellos para empezar de nuevo desde un lugar mucho más incómodo, más oscuro y probablemente más verdadero.
Musgö parece estar exactamente ahí, porque “La Grieta”, su nuevo trabajo, no suena simplemente a continuación natural de “Un sendero” ni a otro paso lógico dentro de su trayectoria. Lo que aparece aquí es más bien una transformación artística total: una mezcla de folklore andaluz, electrónica, espiritualidad, hip hop, rave emocional y catarsis personal donde el arpa deja definitivamente de ser un instrumento delicado para convertirse en algo muchísimo más salvaje y sinceramente, cuesta encontrar ahora mismo algo parecido dentro del panorama alternativo español.
Del encierro a la transformación
Resulta curioso pensar que hace apenas cinco años, cuando apareció “Open the Gate”, el mundo entero estaba encerrado intentando entender qué iba a pasar con la música, los conciertos y la vida en general.
Para Musgö, aquel parón terminó funcionando casi como una grieta emocional necesaria. La pandemia canceló presentaciones, frenó el recorrido natural del disco y dejó aquella etapa suspendida en una especie de limbo extraño. Pero también provocó algo mucho más profundo: una reconexión con sus raíces andaluzas, con Chiclana y con una forma mucho más visceral de entender la música y probablemente ahí empezó todo, porque desde entonces su sonido parece haber abandonado cierta delicadeza etérea para abrazar algo muchísimo más físico y terrenal. Más oscuro. Más libre. Más conectado con el folklore, el flamenco y la necesidad de expresarse sin filtros hasta el punto de que ella misma reconoce que “la ninfa del arpa” ha muerto definitivamente.
“La Grieta”: oscuridad, electrónica y folklore sin pedir permiso
Lo interesante de este nuevo álbum es cómo consigue unir elementos aparentemente incompatibles sin que nada suene forzado: La luz y la oscuridad, la rave y la espiritualidad, la electrónica y la tradición andaluza, la delicadeza del arpa y la agresividad de las bases electrónicas,… todo convive dentro de un disco que funciona casi como un viaje emocional hacia la reconstrucción personal.
Co-producido junto a Ramiro Gómez, “La Grieta” expande muchísimo el universo sonoro de Musgö. Aquí aparecen bombos electrónicos contundentes, influencias del hip hop, referencias espirituales, imaginería mitológica y una exploración bastante gamberra de los límites del arpa como instrumento y precisamente ahí reside gran parte de su personalidad porque Musgö no utiliza el folklore como elemento decorativo ni como disfraz estético. Lo integra como lenguaje emocional propio, conectándolo con sonidos contemporáneos de forma completamente natural.
De Tchaikovsky a la rave emocional
Uno de los momentos más fascinantes del disco probablemente sea “La batalla de los cisnes”, una reinterpretación libre y mutante de “El lago de los cisnes”.
La idea ya era arriesgada sobre el papel: tomar uno de los símbolos absolutos de la música clásica y utilizarlo para desmontar precisamente la idea tradicional del arpa como instrumento exclusivamente elegante o académico, pero el resultado termina siendo algo muchísimo más extraño y estimulante.
Musgö samplea, corta y reconstruye las melodías originales hasta convertirlas en una especie de fiestón electrónico oscuro, ritualista y profundamente físico y eso resume bastante bien el espíritu entero de “La Grieta”: coger elementos aparentemente intocables y llevarlos hacia lugares completamente nuevos.
Un disco atravesado por la espiritualidad y la sanación
Hay además algo muy poderoso en la manera en que el álbum utiliza constantemente imágenes relacionadas con la muerte, la transformación y la luz.
Desde “Bulería de la Santa Muerte” hasta “Rezo de protección”, el disco parece funcionar como una especie de ceremonia de transmutación emocional donde el dolor, los demonios internos y la oscuridad terminan convertidos en energía creativa, no desde el dramatismo impostado, sino desde algo muchísimo más honesto y humano y quizá por eso conecta, porque debajo de toda la electrónica, de las referencias espirituales y de la imaginería simbólica sigue habiendo canciones nacidas desde una necesidad real de reconstrucción personal.
Directos convertidos en actos psicomágicos
Los conciertos de esta nueva etapa parecen llevar todavía más lejos todo ese universo conceptual.
Musgö describe el directo casi como una catarsis colectiva donde conviven danza, oscuridad, belleza, espiritualidad, guitarrazos eléctricos y bombos capaces de “hacer temblar los chakras” y sinceramente, pocas propuestas actuales parecen tan alejadas del concierto estándar diseñado únicamente para sonar igual que Spotify.
Aquí la sensación es otra: Más física, más ritual, más imprevisible,… como si cada actuación fuese una especie de ceremonia pagana contemporánea construida alrededor del arpa, la electrónica y la necesidad de transformar emociones en algo compartido.
El arte de dejar de intentar encajar
Quizá lo más interesante de todo este nuevo capítulo sea precisamente eso: la sensación de que Musgö ya no parece demasiado preocupada por encajar dentro de ninguna escena concreta: Ni indie, ni folk, ni electrónica, ni flamenco experimental, “La Grieta” funciona precisamente porque no intenta pedir permiso constantemente ni justificar sus mezclas culturales, emocionales o sonoras y en tiempos donde muchísima música parece diseñada para sonar correcta, rápida y fácilmente clasificable, encontrarse con un disco tan extraño, tan emocional y tan libre termina resultando bastante refrescante, porque a veces crecer artísticamente consiste exactamente en eso, en dejar de parecer seguro y empezar, por fin, a sonar peligroso.
Nuestro compañero Josechu Egido ha hablado con Musgö sobre la transformación emocional y artística de “La Grieta”, la incorporación del folklore y el flamenco a su universo sonoro, la exploración electrónica del arpa y unos directos concebidos como auténticos rituales colectivos. Esta es la entrevista completa.
LA ENTREVISTA
Ha pasado la friolera de 5 años desde la primera vez que hablamos por primera vez con motivo de “Open the Gate”. Lo primero de todo ¿cómo estás? Esa es la pregunta más difícil de contestar siempre, resumiría con “renacida.
Aunque ahora parece recuperarse, por fin, los últimos años han sido duros para el mundo del espectáculo, ¿qué te ha dado y qué te ha quitado la Pandemia como artista? Esa primera charla que tuvimos fue en 2020 y estábamos confinados ¿Cómo afectó esto a la presentación de “Open the Gate”? La pandemia me ha dado mucha claridad sobre quién soy y que quiero. Conecté mucho con mis raíces y creo que eso mismo ha sido el motivo principal por el que he acabado cantando en andaluz en mis dos últimos trabajos. Para Open the Gate no fueron tan buenas noticias… Se cancelaron todas la presentaciones y el disco no terminó de despegar. Espero que quede como una joya oculta que disfruten las personas que me vayan descubriendo con “La Grieta” y que les lleve al mas allá!
Estamos en una época ecléctica, musicalmente hablando, en la que reinan los ritmos latinos y urbanos en las principales radios y salas de baile, pero donde los festivales de rock y metal agotan sus entradas, y los más importantes festivales copan sus carteles con el denominado Indie (pop, rock o folk) Tú misma fusionas varios estilos en tus discos ¿Cómo definiríais esta época que vivimos? Si, creo que al fin se está abriendo la puerta a disfrutar en lo mainstream de todos
los estilos musicales, sobre todo de el folclore.
De todo este tiempo que llevas en la Música ¿cuál dirías que ha sido el peor y el mejor momento en tu proyecto Musgö?
Los peores momentos son los éxitos no disfrutados y no celebrados. Llevo muchos años trabajando muy duro, renunciando a muchas cosas, cumpliendo sueños y hasta hace poco no he sido consciente de la importancia de parar a celebrarlos. Es mas fácil mirar hacia delante y marcar el próximo objetivo que ser consciente de lo orgullosa que estaría mi yo de 15 años de lo que hemos conseguido ya.
Y el mejor momento, los mejores, son los compartidos con la gente. Cuando me llegan esos mensajes de fans que han sido atravesadas por las canciones o me dicen después de un concierto que venían de tener un mal día pero que se van con la energía cambiada. Eso para mi es lo mejor de mi profesión. Poder alquimizar la energía de la gente a través del arte.
En nuestra primera entrevista comentabas que era poco probable el cambio al castellano e incursión en el Flamenco. Sin embargo “Un sendero” y singles posteriores salieron en castellano y, en alguna ocasión, metes un toque flamenco ¿Cómo y por qué se produjo el cambio? Como comentaba antes, todo a sido gracias a la cuarentena y a pasar tiempo en Chiclana con mi familia. También una serie de acontecimientos dolorosos en mi vida personal me han hecho buscar en la música una forma más visceral de comunicación, y ahí estaba el flamenco esperándome.
Hace poco comentaba en otra entrevista que soy nieta del creador de las muñecas Marín, las icónicas flamencas que se ponían encima de la tele, Pepe Marín, así que supongo que en parte era mi destino acabar incorporando el flamenco en mis
canciones.
Tu último larga duración hasta la fecha fue “Un sendero” publicado en 2023 ¿Cómo funcionó este maravilloso trabajo?
Muy bien! ha llegado a muchas personas y ha supuesto un antes y un después en mi carrera musical y un aterrizaje oficial en el panorama nacional de la música alternativa.
Ahora, 2 años después, se anuncia nuevo trabajo “La grieta”, del que ofreciste varios adelantos. Quién escuche las canciones de este disco ¿Qué encontrará diferente de tus anteriores discos? Mucha tierra y mucho acento. Bases electrónicas contundentes y una visión crítica del mal denominado “mundo real”. Encontrarán que la “ninfa del arpa” ha fallecido y ha renacido como otro ser muy diferente, libre y salvaje. Este es un trabajo más oscuro y visceral que los anteriores, y hay una exploración muy gamberra de los límites del arpa.
¿Cómo ha sido el trabajo de producción en el que te has involucrado? Trabajar con Juaki Pérez tiene que tener algo de especial. Hace años le escribí a Juaki un mensaje y le dije “Juaki, cuando tenga dinero serás el diseñador de mis mejores portadas”, y así ha sido! Tengo una simbiosis creativa absoluta con él, nos entendemos muy bien y su mundo onírico casa a la perfección con mi música, mis valores, y lo que he querido transmitir con este LP.
Estoy encantada con el trabajo visual que hemos hecho para la Grieta. Es también un gusto trabajar con personas del colectivo LGTBIQ+ que tengan una visión más abierta sobre el género, la espiritualidad y la sexualidad. Por ejemplo para la portada
sáfica de el primer single Veneradas y temidas nos entendimos enseguida.
De estos adelantos, me llama especialmente la atención el tema “La batalla de los cisnes” versión o inspirada en “El lago de los cisnes”. Todas las canciones tienen una historia ¿cuál es la de este tema? Este tema empezó como un juego para deconstruir la idea del arpa como instrumento clásico. Toqué la canción, y luego corté las pistas de los acordes y melodías para crear los samples que se escuchan en la canción para ver hasta dónde podíamos llegar en esa deconstrucción y acabó en un verdadero fiestón electrónico. En cuanto a la letra, también hice un juego con las palabras de manera que en el estribillo, cada persona pueda entender una frase diferente: “Lo que tu me decías, lo que tu merecías, loquita humedecía, etc.” y de esta forma cambiar el
discurso de lo que se cuenta. ¡Seguro que podéis llegar a descubrir alguna mas! aunque no están en la letra oficial de la canción para mantener abierta la dinámica al público.
¿Cómo van a ser o cómo están siendo los conciertos de presentación de “La grieta”,? Y no me refiero en formato (que también), sino en esencia… Están siendo una verdadera catarsis de oscuridad, belleza, lágrimas, danza y pelos de punta. Hablamos de divinidades de la antigüedad, de espiritualidad aterrizada, de la situación actual del mundo, de la fé, el dolor, la esperanza, de el puto karma… Un acto psicomágico colectivo musical de transmutación. Acompañado de batería electrónica y guitarra eléctrica. Un power trío a claqueta para hacer un viaje de ida y vuelta al inframundo.
¿Qué tal conviven las nuevas canciones con las viejas en el escenario? ¿Cómo se llevan entre ellas en el directo? Se llevan muy bien ahora que las hemos traducido al lenguaje de la grieta. Sintes, samples, guitarrazos y bombos a negras que hacen temblar los chakras.
Y ahora toca otro clásico en cualquier cuestionario: ¿Planes de futuro? ¿Conciertos? ¿Para cuándo a la venta el trabajo completo? ¡Ya está a la venta el formato mini-cd en la web de El tragaluz Discos! Ya presenté el disco en Madrid el 10 de enero en el centro cultural Pilar Miró y el pasado 27 de febrero en Barcelona en la mítica sala Jamboree, pero habrá muchas ocasiones más para vernos, así que os invito a seguirnos en nuestras redes sociales para estar al día de todas las novedades.

