Red de Salas: el circuito que recuerda dónde nace realmente la música

Mientras los estadios baten récords de asistencia y los grandes festivales copan titulares verano tras verano, existe otra realidad mucho menos visible pero absolutamente imprescindible para entender la música en directo. Una realidad que no llena portadas, pero sí construye carreras. Que rara vez aparece en televisión, aunque lleva décadas sosteniendo la escena musical española.

Esa realidad son las salas de conciertos.

Y precisamente para reforzar ese ecosistema nace Red de Salas, el nuevo Circuito de Salas de Música en Vivo impulsado por ACCES (Asociación Estatal de Salas de Música en Directo) junto a la Dirección General de Artes Escénicas y Música del Ministerio de Cultura. Un proyecto que reunirá durante los próximos meses a 93 salas repartidas por 14 comunidades autónomas y 40 municipios, con el objetivo de descentralizar la programación, fortalecer el tejido musical y ofrecer una red estable para artistas emergentes y consolidados.

Mucho más que un circuito de conciertos

A simple vista podría parecer una gira compartida entre salas pero Red de Salas es bastante más ambicioso.

La iniciativa parte de una idea muy sencilla y, al mismo tiempo, profundamente necesaria: las salas de conciertos no son únicamente lugares donde se programan actuaciones son el lugar donde nace una escena, donde un grupo toca por primera vez ante cincuenta personas, donde un músico aprende a gestionar un directo, donde el público descubre artistas antes de que aparezcan en los festivales, donde se construye comunidad.

Como explicaba recientemente Isaac Vivero, presidente de ACCES, durante su conversación con Histéricas Grabaciones, «sin salas no hay escena». Una frase sencilla que resume a la perfección la filosofía que hay detrás del proyecto.

Las cifras hablan por sí solas

Los datos del circuito ayudan a comprender la enorme diversidad que existe dentro del panorama español.

Las 93 salas seleccionadas representan únicamente una parte del ecosistema nacional, pero muestran perfectamente su riqueza.

Casi la mitad de los espacios participantes tienen un aforo comprendido entre 150 y 299 personas (41%), mientras que un 25 % corresponde a salas de menos de 150 asistentes. Solo un 5 % supera el millar de espectadores. Ese reparto evidencia que la base de la música en directo sigue estando formada por espacios pequeños y medianos, precisamente los más vulnerables ante el contexto actual. Las infografías del proyecto también reflejan una implantación territorial muy amplia, con presencia en 14 comunidades autónomas y 40 municipios, y detallan el listado completo de las 93 salas participantes.

Donde empiezan todas las historias

La imagen romántica del artista que triunfa de la noche a la mañana pocas veces coincide con la realidad: Antes de llenar un estadio hubo un pequeño escenario, antes de sonar en los festivales hubo una gira por salas, antes del éxito hubo noches delante de treinta personas yYahí es donde Red de Salas cobra verdadero sentido.

Durante los próximos meses, espacios históricos como Café Berlín, Clamores, Sala El Sol, Moby Dick, La Mirona, Dabadaba, Apolo, Café La Palma, La Cueva del Jazz, Universono, Mardi Gras, Garaje Beat Club o Sala X —entre muchas otras— formarán parte de un circuito que recorrerá prácticamente toda la geografía española.

No se trata únicamente de programar conciertos, se trata de fortalecer la red que permite que existan artistas nuevos.

Un cambio de paradigma

Quizá lo más interesante de este proyecto es que no aparece aislado.

Durante los últimos meses ACCES ha protagonizado varios avances que muestran un cambio importante en la consideración institucional de las salas.

Por un lado, la creación de la Mesa Sectorial de la Música en Vivo, un órgano permanente de diálogo entre administraciones y sector profesional.

Por otro, la puesta en marcha de una línea específica de ayudas para mejorar infraestructuras, equipamientos y digitalización de las salas, dotada con un millón de euros.

Y, además, la presentación de un informe jurídico que reivindica el carácter esencial de las salas de música en vivo como espacios de acceso a la cultura, reclamando un marco normativo que reconozca su verdadera naturaleza cultural.

Vistas en conjunto, todas estas iniciativas parecen responder a una misma dirección: reconocer que las salas son infraestructuras culturales y no simples negocios de ocio.

Un circuito que conecta mucho más que ciudades

Uno de los grandes aciertos de Red de Salas es entender que la música no se construye únicamente desde Madrid o Barcelona.

Las escenas locales llevan décadas funcionando gracias a programadores, técnicos, asociaciones y salas que mantienen una actividad constante durante todo el año.

La selección de espacios participantes se ha realizado teniendo en cuenta no solo la calidad artística o la trayectoria de cada sala, sino también su impacto social y su papel dentro del territorio, porque una pequeña sala puede resultar tan decisiva para una ciudad como un gran auditorio para una capital.

Apostar por las raíces

Existe una imagen que Isaac Vivero utilizó durante su entrevista con Histéricas Grabaciones y que resume perfectamente el momento que vive el sector.

Comparó las salas con las raíces de un árbol donde los grandes artistas serían la copa y L os festivales, las ramas.

Pero nada de eso podría mantenerse en pie si las raíces dejaran de alimentar al conjunto.

Quizá Red de Salas no vaya a cambiar por sí solo el futuro de la música en directo, pero sí recuerda algo que a menudo olvidamos: que detrás de cada gran concierto existe una pequeña sala y que proteger esos escenarios significa proteger también el futuro de toda la música.

Nuestro compañero Josechu Egido ha hablado con Isaac Vivero, presidente de ACCES, sobre la situación actual de las salas de conciertos, el nacimiento del Circuito Red de Salas, los retos del sector y la importancia de proteger los espacios donde realmente nace la música en directo. Esta es la entrevista completa en «La Consulta del Dr. Escarabajo».