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Casino Montreal: «Tenemos un compromiso de por vida con hacer música»

PERDER CIEN VECES Y SEGUIR ELIGIENDO LA MÚSICA

Casino Montreal lleva años acercándose al borde y no metafóricamente. Ellos mismos nos hablan de ello. Han tenido cambios, fracasos, ahora responsabilidades y, como no, cansancio en una industria que obliga a reinventarse constantemente.

Han visto como compañeros de generación que decidieron dejar de tocar y , pese a todo, siempre aparece la misma frase: hay que seguir.

«Siempre estamos al borde del abismo».

Quizá esa sea la definición más honesta de la banda, no una formación que haya encontrado estabilidad sino una formación que ha aprendido a sobrevivir sin necesitarla.

CANCIONES ANTES QUE CAMPAÑAS

La entrevista empieza con una declaración casi programática donde Casino Montreal reconoce que nunca se ha sentido especialmente cómoda con determinadas dinámicas modernas de promoción con las redes sociales, crear contenido, conseguir viralidad o hacer campañas.

Pero también deja claro que su forma de crecer es otra.

«Para nosotros es mucho más importante una canción buena que cualquier campaña».

Ahí ya aparece una primera frontera en la que rechazan el presente pero sí se niegan a sustituir el centro y el centro siguen siendo las canciones.

ARDER Y VOLVER A LEVANTARSE

La imagen aparece pronto.

Durante un tiempo incluso pensaron en llamar a un disco “Ave Fénix” y tendría sentido, ya que la propia banda se reconoce en esa idea, la de quemarse, desaparecer casi del todo y volver.

«Siempre estamos quemándonos y volviendo a resucitar».

No hay épica impostada en la frase, más bien cansancio asumido, la sensación de que mantener una banda durante tantos años exige aceptar que no existe una línea ascendente, que hay retrocesos, también bloqueos y por tanto, reinicios y algo que obliga a volver a empezar.

LA BANDA QUE DESAFÍA A LA MUERTE

Elías lo lleva todavía más lejos. Casino Montreal, dice, es una banda que desafía constantemente a la desaparición y lo hace desde una posición casi cómica.

«Siempre nos pasa de todo».

Y después añade:

«Perdiendo como el que más, fracasando cien millones de veces, pero por alguna razón seguimos».

Ese es probablemente el corazón real de la conversación en la que no hablan de supervivencia como un accidente, hablan de supervivencia como identidad.

UN COMPROMISO DE POR VIDA

Después llega la frase que resume todo.

«Tenemos un compromiso de por vida con hacer música».

Y es que no dicen “mientras funcione”, ni “mientras haya público”, ni tampoco “mientras podamos vivir de ello”, dicen “de por vida” y ahí cambia completamente la lectura de la banda porque si hacer música ya no depende del resultado, entonces el éxito deja de ser el criterio principal y música pasa a ser otra cosa, es una forma de estar en el mundo.

YA NO TENEMOS 25 AÑOS

También ha cambiado la manera de escribir.

Cuando hicieron “El hombre excepcional”, estaban en otro momento, otra formación, otra dinámica y tenían edad. Ahora hablan de madurez con responsabilidades, otra a ensibilidad y de canciones “más de verdad”.

«Ya no tenemos 25 años».

Eso no significa haber perdido energía, significa escribir desde otro sitio, buscar dentro, entender mejor los propios conflictos y permitirse convertirlos en canción.

SALIR DEL INDIE ROCK

El cambio también aparece en el sonido, y es que Casino Montreal ya no quiere sentirse atrapada dentro de la definición de banda indie rock y hablan de canciones más elaboradas, más elegantes y más abiertas.

«Ya no ser una banda indie rock al uso».

Ese movimiento es importante porque durante años muchas bandas luchan para encontrar una identidad, y el verdadero problema empieza cuando esa identidad se convierte en una jaula, pero Casino Montreal parece haber decidido que reconocerse no exige repetirse.

«¿QUÉ ESTAMOS HACIENDO?»

En ese proceso aparece una figura importante: Ramiro Nieto.

La banda destaca su papel como mirada externa, alguien que empuja las canciones hacia lugares que ellos quizá no habrían alcanzado desde sus propias referencias y eso produce una sensación muy valiosa:

«Estábamos grabando y decíamos: “¿Qué estamos haciendo?”».

Esa pregunta puede ser síntoma de pérdida de identidad o de crecimiento, y eso depende de lo que ocurra después, en su caso, el resultado les gustó.

LA IDENTIDAD TAMBIÉN SE PONE EN PELIGRO

Les preguntamos precisamente por eso, ¿Atreverse implica poner en riesgo la identidad? La respuesta fue casi inmediata entre miradas de complicidad y sonrisas 2ntre los hermanos Rivas: Ellos siempre están en peligro, no necesitan introducir elementos nuevos para sentir riesgo ya que la propia existencia de la banda ya lo contiene.

«Siempre estamos en peligro».

Y esa respuesta desmonta una idea habitual, y es que cambiar no necesariamente amenaza a Casino Montreal, quizá quedarse quietos sí lo haría.

LA TENSIÓN NECESITA TIEMPO

Otra de las ideas más bonitas aparece cuando hablan de cómo crecen las canciones.

Nada debería explotar inmediatamente, tiene que existir un proceso, una tensión y un recorrido.

«Las cosas no pueden explotar, tienen que ir trabajándose durante el tiempo».

Lo dicen sobre una canción concreta, pero termina funcionando también como metáfora de la banda, tras muchos años, muchos intentos, errores, varios discos y algunas crisis, hasta conseguir algo que realmente les llene.

UNA CANCIÓN PUEDE EXPLICARTE AÑOS DESPUÉS

También hablan de memoria, de volver a escuchar canciones antiguas y encontrarse dentro, de ecordar una sensación, una persona, un momento, un bajo o una grabación.

Y aquí es donde aparece algo aún más interesante y es que veces entienden lo que estaban escribiendo años después.

«Encuentro muchas veces el significado de una canción años después».

Eso convierte la composición en algo casi involuntario. Uno escribe desde un lugar que todavía no sabe nombrar y el tiempo termina explicándolo.

REDESCUBRIRSE EN LO QUE YA ESCRIBISTE

Hay una simetría precios en esto de la música.

El público toma una canción y la lleva a su propio terreno. Parece que el artista hace lo mismo años después. La escucha desde otra edad, desde otra vida, con otros problemas, y encuentra dentro algo que no sabía que había escrito. Es ahí donde la canción deja de ser un documento fijo y se convierte en espejo.

LA GLORIA NO ERA EL PLAN

Quizá una de las respuestas más importantes de toda la entrevista llegue cuando hablan de por qué siguen y cuentan que no porque hayan triunfado pronto, ni porque tengan garantizado un futuro, sino lo contrario.

«No estamos por la gloria».

Después añaden:

«Estamos por hacer música cada vez mejor».

Esa frase reordena todo y es que la banda no existe para justificar una carrera, es que la carrera existe para seguir haciendo canciones.

PODRÍAN TOCAR EN EL PEOR GARITO DEL MUNDO

La imagen es perfecta.

Dicen que seguirían haciéndolo incluso con una guitarra acústica en el peor bar imaginable porque no pueden hacer otra cosa, no en un sentido literal, sino en uno mucho más profundo y es que la música se ha convertido en una identidad personal.

«No podríamos hacer otra cosa».

LA BANDA DE PERDEDORES

Al terminar la entrevista Miguel presenta a la banda con humor:

«Aquí Casino Montreal, una banda de perdedores».

Después de escuchar todo lo anterior, la frase ya no suena a derrota, suena casi a manifiesto: Perdedores porque han perdido, porque han fallado, porque no “la petaron” a los veinte, porque la industria no les colocó directamente donde soñaban estar, porque muchas veces todo salió mal y aún así siguen.

¿POR QUÉ HACÉIS MÚSICA?

La pregunta final que les hace Nico, vuelve al principio: ¿Por qué? Y la respuesta empieza con otra frase que parece sencilla:

«Nunca supimos hacer nada mejor».

Después recuerdan una habitación, una guitarra, versiones de canciones que les gustaban, el sueño de tener una banda, de dar un concierto, de G rabar un disco o salir de gira.

Poco a poco fueron cumpliendo algunas de aquellas cosas, pero la pregunta sigue abierta: ¿Por qué continuar?

PORQUE EL RESTO NO LLENA IGUAL

La respuesta termina siendo emocional, adrenalina, dopamina, una sensación difícil de encontrar fuera, como un concierto que sale bien con gente delante y una cerveza después.

Compartir todo eso, no necesitan convertirlo en algo más complejo, la razón está ahí.

EL RESTO ES LA MUERTE

Y entonces aparece probablemente la frase más brutal de toda la conversación:

«El resto es la muerte».

No porque no exista vida fuera de una banda (ellos mismos bromean con ello) pero para ellos dejar de hacer música implicaría abandonar una parte esencial de quienes son.

Y aquí termina de cerrarse el círculo, Casino Montreal no sobrevive porque espere una recompensa futura, sobrevive porque la supervivencia ya es la recompensa.

SEGUIR

Durante años quizá pensaron que avanzar significaba llegar, sin embargo ahora parece significar otra cosa, hacer una canción mejor o escuchar algo nuevo, quizás, dejar que alguien externo desordene tus referencias, puede que escribir desde una edad distinta o, ¿por qué no?, fracasar otra vez y volver, nunca repetirse min acomodarse,… y seguir, siempre seguir, porque Casino Montreal no es una banda que haya conseguido evitar la caída, es una banda que ha convertido levantarse en parte de su manera de existir y quizá por eso pueden permitirse llamarse perdedores.

Después de todo, perder cien veces y seguir eligiendo lo mismo también es una forma bastante extraña de ganar.

Nuestro compañero Josechu Egido conversa con Elías y Miguel de Casino Montreal sobre resiliencia, madurez, identidad, nuevas canciones y ese compromiso de por vida con la música. Esta es la entrevista completa para “Aquí se toca otra”.

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