Ale de Drugos: «Somos cuatro colegas que salen a tocar como si se fuera a acabar el mundo»

Drugos hacen ruido del bueno: llenan salas y dejan claro que esto no va de postureo, va de tocar

Hay bandas que salen a tocar. Y luego están las que salen a hacer ruido de verdad, aunque a veces el ruido moleste a los vecinos, a la industria y a algún que otro pureta de barra fija. Drugos están claramente en ese segundo grupo.

Porque lo suyo no va de posar con guitarras ni de colgar etiquetas de “nueva ola” como quien estrena chaqueta. Va de sudar canciones, de tocar rápido cuando toca y de clavar una melodía cuando menos te lo esperas. Y sí, también de hacer bastante ruido mientras se pueda. Que para algo han titulado así el tercer disco.

Drugos vienen de Gijón, pero hace tiempo que juegan en liga estatal sin pedir permiso. Jano al frente, guitarras afiladas, base rítmica que no se anda con contemplaciones… lo típico que sobre el papel lees mil veces, pero que en directo separa a los que cumplen de los que te despeinan.

Y aquí hay despeine.

Tercer disco. Ese momento en el que muchas bandas se pierden intentando sonar “más grandes”, “más maduras” o directamente más aburridas. Drugos, por suerte, han decidido tirar por otro lado: crecer sin dejar de apretar.

El álbum suena más ambicioso, sí, pero no más domesticado. Hay músculo, hay mala leche y hay también ese punto emocional que les da algo más que volumen. Canciones que entran fácil, pero no son tontas. Guitarras que cortan, pero saben retirarse a tiempo. Y una sensación constante de que aquí hay algo que no está prefabricado.

La mano de Nacho Mur en la producción se nota, pero no aplasta. Ordena el caos sin quitarle la gracia. Que ya es bastante.

Arrancar gira con entradas agotadas en Madrid no es casualidad. Tampoco suerte. Es consecuencia.

Drugos llevan tiempo pateándose salas, llenando en Gijón, Valencia, Bilbao o Barcelona, y generando ese boca a boca que no sale en campañas de marketing. El de “tienes que verlos”. El de “estos no van de broma”.

Y claro, ahora pasa lo que pasa: gira nueva, disco nuevo y salas que empiezan a quedarse pequeñas.

Reus, León, Gijón, Valencia, Alicante, Valladolid, A Coruña, Zaragoza, Barcelona, Bilbao, Murcia, Salamanca, Burgos, Sevilla, Málaga, Zamora, Vilagarcía… y lo que caiga. Esto no es una tanda de conciertos para presentar disco. Es una declaración de intenciones con furgoneta y kilómetros.

Porque lo de Drugos ahora mismo no va de una noche concreta. Va de momento. De ese punto en el que una banda deja de prometer y empieza a confirmar. Donde ya no vale con gustar: hay que arrasar un poco.

En un panorama donde muchos siguen jugando a recrear sonidos de otras décadas como si fuera una exposición, Drugos hacen algo bastante más incómodo: sonar actuales sin pedir perdón por ello.

Tienen electricidad, tienen gancho y tienen ese pulso generacional que no se puede fingir. No es actitud de cartel. Es actitud de escenario.

Y sí, igual dentro de unos años alguien dirá que “estuvo ahí desde el principio”. Ya sabes cómo funciona esto.

De momento, lo único claro es que están haciendo ruido.

Y harías bien en escuchar antes de que te lo cuenten otros.

Nuestro compañero Josechu Egido ha hablado con Alejandro De Miguel, de la trayectoria de Drugos, de las canciones de su disco «Haz ruido mientras puedas», de sus conciertos y de sus planes de futuro. Esta es la entrevista completa para «La Consulta del Dr. Escarabajo».