Jorge Otero de Stormy Mondays: «Si alguna vez nos tocará llevar estadios, preferiríamos estar un mes en un teatro»

“The Thrill Is Not Gone”, el sonido de quienes todavía creen en las canciones

Hay bandas que sobreviven al tiempo y otras que consiguen algo mucho más complicado: seguir teniendo cosas que decir cuando ya no necesitan demostrar nada a nadie.

En una época donde la velocidad devora canciones, estilos y carreras enteras en cuestión de semanas, reencontrarse con Stormy Mondays produce una sensación extraña y profundamente reconfortante, como volver a entrar en aquel viejo bar donde sonaban discos de americana, soul y folk mientras el mundo todavía parecía moverse un poco más despacio.

Han pasado años desde aquel particular “Nebraska” con el que la banda asturiana volvía a demostrar que lo suyo nunca fue simplemente hacer canciones, sino construir atmósferas emocionales donde convivían Bruce Springsteen, los sonidos de raíz americana, el folk asturiano y cierta melancolía elegante marca de la casa.

Y ahora regresan con “The Thrill Is Not Gone”, un disco cuyo propio título parece funcionar como una declaración de principios, porque no, la emoción no se ha ido.

Hay algo especialmente admirable en la nueva etapa de Stormy Mondays: la naturalidad.

Muchísimas bandas veteranas terminan atrapadas entre dos extremos igual de peligrosos o se convierten en una copia automática de sí mismas o intentan sonar desesperadamente modernas para no quedarse fuera del escaparate.

Stormy Mondays parecen haber escogido un camino mucho más inteligente y humano: evolucionar sin romper con aquello que les hizo únicos y eso se percibe claramente en los adelantos que han ido publicando estos últimos meses.

“The Thrill Is Not Gone” hablaba de permanencia emocional; “Consequences” parecía mirar hacia adelante después de las heridas; “Sweet Devotion” abrazaba el soul más cálido y setentero; y “Uphill Battle” añadía tensión, electricidad y una reflexión sobre esa eterna lucha cuesta arriba que supone intentar conservar algo de verdad en tiempos cada vez más acelerados.

Cuatro canciones distintas, cuatro estados emocionales y una misma identidad sonora latiendo debajo de todas ellas.

En las notas de prensa que acompañan esta nueva etapa aparecen constantemente palabras como honestidad, directo, autenticidad o interpretación real y quizá ahí esté una de las claves más importantes para entender a Stormy Mondays.

Mientras media industria musical vive obsesionada con la perfección digital y las producciones plastificadas, ellos siguen reivindicando algo tan sencillo —y tan revolucionario— como tocar canciones de verdad, por eso aparecen bajos sextos, mandoguitarras, secciones de viento, arreglos de cuerda o armonías vocales que remiten tanto al rock clásico de los sesenta como al soul setentero o al rock americano de los noventa.

Pero lejos de sonar a ejercicio de nostalgia, todo eso transmite vida, vida real, canciones respirando.

Reducir a Stormy Mondays a la etiqueta de “roots rock” empieza a quedarse pequeño.

Sí, las raíces siguen ahí, la americana también. El folk asturiano continúa filtrándose entre melodías y guitarras pero en este nuevo trabajo parece haber también una necesidad clara de ampliar horizontes y escapar de cualquier zona de confort y eso resulta especialmente valioso después de tantos años de carrera porque cuando una banda todavía mantiene curiosidad musical después de décadas grabando discos y subiéndose a escenarios, significa que la pasión sigue intacta y quizá por eso estas nuevas canciones suenan tan honestas, no transmiten urgencia comercial, transmiten necesidad artística.

Tal vez el verdadero mérito de Stormy Mondays sea haber entendido algo que muchas veces olvidamos: las canciones no necesitan gritar para permanecer, a veces basta con que envejezcan contigo, con que sigan acompañándote mientras cambian las ciudades, los bares, los formatos, las modas y hasta la manera en la que escuchamos música y en ese sentido, “The Thrill Is Not Gone” parece mucho más que un título parece una forma de entender la música, una manera de resistir.

Nuestro compañero Josechu Egido ha hablado con Jorge Otero sobre el largo camino recorrido por Stormy Mondays desde “Nebraska”, la evolución musical de la banda, el proceso creativo de “The Thrill Is Not Gone”, el valor del directo en tiempos digitales y esa necesidad casi vital de seguir haciendo canciones honestas después de tantos años. Esta es la entrevista completa para “La Consulta del Dr. Escarabajo”.