Militares Judías: “Antes de cambiar el mundo hay que mirarse a uno mismo”

Militares Judías: cuando el ruido también sirve para pensar

Hay discos que buscan respuestas. Otros prefieren formular preguntas. “(De)generación acomodada”, el nuevo trabajo de Militares Judías, pertenece claramente al segundo grupo. Bajo una aparente capa de ruido, guitarras abrasivas e ironía permanente, la banda madrileña esconde una reflexión incómoda sobre la libertad, la responsabilidad individual y esa tendencia tan humana a aceptar unas cadenas que, con el tiempo, terminan pareciéndonos confortables.

Porque basta conversar unos minutos con ellos para descubrir que detrás del humor y del surrealismo hay un grupo que piensa mucho más de lo que aparenta.

Un disco que incomoda sin levantar la voz

La propia presentación del álbum ya deja entrever el carácter de Militares Judías. Hablan de los samples utilizados como si esperaran que alguno de los artistas originales les denunciara para conseguir un poco de publicidad gratuita. Bromean sobre sus influencias y hasta sobre el sentido de publicar un disco completo en pleno 2026.

Sin embargo, bajo esa apariencia desenfadada aparece una idea que atraviesa toda la conversación con Histéricas Grabaciones.

Sus canciones no pretenden señalar culpables ni ofrecer soluciones sencillas. Les interesa mucho más obligar al oyente a mirar primero hacia dentro.

Como ellos mismos explican durante la entrevista, antes de exigir cambios a los demás conviene asumir la responsabilidad sobre nuestras propias decisiones. Una reflexión inspirada en el pensamiento de Jean-Paul Sartre que termina convirtiéndose en una de las claves del álbum.

No es casualidad que las letras de “(De)generación acomodada” hablen constantemente de personas convencidas de querer romper con todo mientras permanecen cómodamente instaladas en aquello que dicen rechazar.

Mucho más que una colección de influencias

Escuchar a Militares Judías es reconocer ecos de muchas décadas distintas sin que el resultado suene nunca a copia.

Ellos mismos citan nombres tan diversos como The Jesus and Mary Chain, Spacemen 3, Fat White Family, Danny Brown o incluso el poeta renacentista Juan del Encina. Una lista tan heterogénea que, lejos de dispersar su personalidad, termina reforzándola.

Las guitarras saturadas conviven con samplers, texturas electrónicas y estructuras poco convencionales, construyendo un sonido donde el ruido nunca aparece como un simple ejercicio estético. Cada capa de distorsión parece estar colocada exactamente donde debe para acompañar el discurso de unas canciones que prefieren sugerir antes que explicar.

Diez años buscando un lenguaje propio

La historia del grupo ayuda a entender esa personalidad.

Todo comenzó hace aproximadamente una década, cuando Pablo y César empezaron a reunirse para tocar versiones de grupos como Bauhaus, Ramones o Ilegales. Aquellas sesiones improvisadas terminaron convirtiéndose poco a poco en un laboratorio donde grababan ideas en un cuatro pistas, reproducían cintas al revés y experimentaban con sonidos que escapaban de cualquier etiqueta.

La incorporación del productor Andrey Francés terminó de ampliar todavía más ese universo creativo, aportando nuevos recursos técnicos y una mirada diferente que acabó formando parte de la propia identidad del proyecto.

El resultado es un grupo que parece disfrutar más buscando caminos nuevos que repitiendo fórmulas conocidas.

Tomarse la música muy en serio… sin tomarse demasiado en serio a uno mismo

Probablemente la frase que mejor resume a Militares Judías apareció casi de manera casual durante la entrevista.

Ellos defienden que la música merece todo el respeto del mundo, pero que eso no significa convertir al artista en alguien solemne.

Y esa filosofía impregna todo el disco.

Hay referencias filosóficas, crítica social, humor absurdo, surrealismo y una buena dosis de autocrítica. Nunca desde la superioridad moral, sino desde la convicción de que nadie está completamente al margen de las contradicciones sobre las que escriben.

Quizá por eso “(De)generación acomodada” resulta tan fácil de reconocer como difícil de clasificar.

La reivindicación de escuchar un disco entero

En una época dominada por los sencillos, los algoritmos y las listas de reproducción, Militares Judías siguen defendiendo el álbum como una obra con sentido propio.

No entienden estas diez canciones como piezas independientes, sino como capítulos de una misma conversación. Una conversación que comienza cuestionando la comodidad contemporánea y termina invitando al oyente a enfrentarse a sus propias contradicciones.

No buscan ofrecer respuestas, orefieren dejar preguntas flotando en el aire y quizá ahí resida precisamente la mayor virtud de “(De)generación acomodada” porque cuando termina el disco, la sensación que permanece no es la del ruido, es la del silencio que llega justo después, cuando uno empieza a pensar si realmente vivimos tan incómodos como decimos… o si, en el fondo, hemos aprendido a convivir demasiado bien con nuestras propias cadenas.

Nuestro compañero Josechu Egido ha hablado con los integrantes de Militares Judías. Esta es la entrevista completa para “La Consulta del Dr. Escarabajo”.