LA BROMA DE MONTAR UN GRUPO EMPIEZA A PONERSE SERIA
El segundo concierto de Niños Raros fue en un Sonorama y tan solo una semana antes habían tocado por primera vez en Madrid.
De repente estaban en Ibiza, rodeados de nombres que hasta hacía poco pertenecían al otro lado de un cartel TV Guille Llavero recuerda perfectamente la sensación que no fue épica, en la que no hubo discurso sobre los sueños cumplidos, hubo algo bastante más parecido a esto: «¿Qué cojones hacemos aquí? ¿Hasta dónde ha llegado la broma de montar un grupo?»
A veces una banda empieza antes de que sus propios integrantes terminen de creérsela y quizá buena parte de la historia de Niños Raros consista precisamente en eso, en descubrir hasta dónde puede llegar la broma.
DE IBIZA A MADRID
Niños Raros se formó en 2022 en Ibiza y actualmente está integrado por Guillem Llavero a la voz y guitarra, Marco Marqués a la guitarra, Oliver Barnosi a la batería y Nacho Abella al bajo. Desde entonces han pasado por salas de Madrid, Ibiza y Mallorca y por festivales como Sonorama Ribera Goes to Ibiza, Mallorca Live, Fira B, Radar Joven o Sesió Vermú, además de compartir carteles con artistas como Crystal Fighters, Mando Diao, Dorian o León Benavente.
Pero el traslado a Madrid no fue simplemente una mudanza, fue una ampliación del campo de visión. Guille lo explica de manera sencilla: Ibiza empezó a quedarse pequeña en oportunidades, en Madrid aparecieron conciertos todas las semanas, bandas nuevas, escenas, otras referencias, mucha gente y también ocurrió algo todavía más importante y escenas que la propia formación terminó de construirse allí.
Aunque Guille y Oliver eran ambos de Ibiza, no se habían conocido hasta coincidir fuera de la isla. Después llegaría Nacho.
A veces necesitas marcharte de casa para encontrarte con alguien que también venía de allí.
EL PRIMER DISCO QUE YA NO QUIEREN HACER
En 2023 llegó “Encuentros Problemáticos”, su primer EP.
Cuando preguntamos a Oliver cómo escucha hoy aquellas canciones, su respuesta resulta bastante más interesante que el habitual cariño por los comienzos. Dice que siente alivio, alivio por comprobar hasta dónde han llegado desde entonces:
«El EP no está mal, pero nos faltaba mucha dirección, nos faltaba mucha personalidad, nos faltaba encontrar un sonido.»
Podría parecer una crítica al pasado, pero en realidad es una buena noticia, porque solo puedes detectar aquello que te faltaba cuando has empezado a encontrarlo.
“Encuentros Problemáticos” documenta un momento, el próximo disco documentará otro y ellos esperan poder volver a decir exactamente lo mismo dentro de unos años, que han avanzado o que han cambiado y que aquello que hoy parece definitivo dejó de parecerlo. Eso significa que el objetivo no es encontrar una identidad y conservarla intacta, es seguir modificándola.
ENCONTRAR UN SONIDO SIN ENCONTRAR UNA FÓRMULA
Aquí aparece la contradicción interesante: Oliver asegura que en el EP todavía les faltaba encontrar un sonido, pero cuando describe el proceso de composición del álbum hace exactamente lo contrario de lo que podríamos esperar de alguien intentando fijar uno y fue que decidieron no limitarse:
«Ponernos a crear ideas sin importar a qué estilo pertenecieran, qué estructuras tuvieran».
Improvisar, o robar, moverse hacia lugares distintos, hacer aquello que sonara bien y después ver qué ocurría.
La primera muestra fue ‘Luces’, una canción con una orientación claramente post-punk. Después llegó ‘Marcas’, más cercana a sensibilidades del emo de los noventa.
Y cuando realizaron nuestra entrevista Oliver ya advertía que el siguiente adelanto no se parecería demasiado a ninguno de los anteriores y no estaba exagerando ya que, después aparecería ‘¿Qué pasó?’ y, meses más tarde, ‘x los dos’, otra pieza de fuerte carga emocional que continúa ampliando el mapa sonoro de “Igual mañana”.
Tal vez hayan encontrado el sonido precisamente cuando han dejado de buscar un solo sonido.
“IGUAL MAÑANA”
Ahora sabemos algo que todavía no figuraba en el dossier en el que nos basamos para nuestra conversación.
El primer larga duración se llamará “Igual mañana” y verá la luz en octubre a través de Balaunka. El título encaja curiosamente bien con el momento de la banda porque Niños Raros parece encontrarse en una etapa en la que todo está todavía en movimiento, hoy pueden sonar de una manera, mañana, igual… o no, la verdad es que no parece preocuparles demasiado y eso resulta especialmente saludable en una época en la que muchas bandas nuevas sienten casi desde el primer single la obligación de disponer de una identidad perfectamente reconocible, una estética coherente y un lenguaje reproducible.
Niños Raros parece permitirse todavía el privilegio de equivocarse, de probar, de cambiar,…
CUATRO PERSONAS, MUCHAS DISCOTECAS
Cuando les preguntamos por sus influencias, Guille se resiste a construir una lista sencilla. No existe una biblioteca común perfectamente ordenada.Cada integrante escucha cosas distintas y precisamente esa contaminación acaba entrando en las canciones.
Aparecen referentes compartidos como Viva Belgrado, influencias de Midwest Emo como American Football o Delta Sleep, el músculo rock de Foo Fighters o The Mars Volta, la sensibilidad melódica de Weezer y también el hip hop o el pop que escucha el propio Guille.
La identidad no surge eliminando diferencias, surge mezclándolas y eso explica por qué el álbum puede desplazarse sin necesidad de pedir permiso entre lenguajes distintos y plantea una cuestión bastante más interesante que preguntar a qué género pertenecen:¿Qué permanece cuando cambia el género?
‘MARCAS’
Oliver ofrece una respuesta. Si alguien quisiera entender dónde se encuentra ahora mismo Niños Raros, elegiría ‘Marcas’ y no porque represente todos los sonidos del grupo sino porque contiene algo más profundo, letras melancólicas, instrumentales que pueden ser melódicas y después explosivas, crudas…
La canción aborda una ruptura desde una escritura directa, mientras musicalmente introduce una orientación distinta a la que había mostrado ‘Luces’. Ahí aparece una pista, quizá el hilo conductor de Niños Raros no sea una determinada distorsión, ni un ritmo, ni siquiera una década de referencia, quizá sea la tensión entre vulnerabilidad y explosión, lo que se dice hacia dentro y lo que la música necesita expulsar hacia fuera.
CANCIONES NACIDAS EN UNA SALA DE ENSAYO
Eso también explica la importancia del directo. Oliver cuenta que las canciones fueron construidas tocando juntos, con energía, no fueron concebidas únicamente frente a un ordenador para después averiguar cómo reproducirlas sobre un escenario.
El escenario forma parte de su ADN desde el principio.
El grupo acumula salas como Siroco, Casa Juglar, Barco, Café La Palma o Wurlitzer Ballroom y festivales repartidos por distintas ciudades, pero la cuestión no está en acumular nombres, está en aprender qué ocurre cuando una canción que funciona entre cuatro paredes necesita atravesar una sala llena de gente, por eso Oliver insiste tanto en una palabra: energía, no reproducir una grabación, transmitir lo mismo que ocurrió mientras aquella canción estaba siendo construida.
LA BROMA ENTRA EN BALAUNKA
Entonces aparece Balaunka, un sello que ha ido reuniendo proyectos de la nueva escena y que también trabaja con nombres como Alcalá Norte, Merina Gris, Neomak y otras propuestas emergentes. El próximo álbum de Niños Raros se sitúa aquí.
La reacción de Guille vuelve a tener la misma mezcla de entusiasmo e incredulidad. Hay gente apostando por ellos, comparten espacio con grupos que admiran y otra vez aparece esa frase:
«A ver dónde nos lleva la broma esta del grupo».
A estas alturas quizá convenga empezar a sospechar que lo de “broma” funciona también como protección, una manera de no tomarse demasiado en serio algo que, evidentemente, se toman muy en serio, porque los discos no se trabajan durante años por accidente, las canciones no reciben decenas de vueltas por una ocurrencia pasajera, los directos no se cuidan porque sí,… Puedes llamarlo broma pero después trabajas como si no lo fuera.
TRES AÑOS ENTRE DOS FOTOS
Entre “Encuentros Problemáticos” y “Igual mañana” habrán pasado aproximadamente tres años y Oliver cree que se van a notar ya que canciones han cambiado, han sido revisadas, han sido reescritas y replanteadas.
Algunas han terminado bastante lejos de sus primeras versiones y ese tiempo importa porque el primer álbum no captura únicamente canciones nuevas, captura tres años de aprendizaje.
Cuando hicimos entrevista aparecían únicamente ‘Luces’ y ‘Marcas’ como adelantos, desde entonces, el mapa ha seguido ampliándose. El 2 de julio publicaron ‘¿Qué pasó?’ Y el 16 de septiembre llegó ‘x los dos’, cuarto avance del álbum, acompañado de un videoclip rodado en Cala Tarida y Cala Llentia, devolviendo visualmente a la banda al paisaje del que salió.
Madrid les abrió el mundo, pero Ibiza continúa apareciendo en la historia.
CRECER SIN QUE SE TE QUEDE GRANDE
Guille cree que la escena emergente atraviesa un momento especialmente fértil y nos habla de salas, de bandas jóvenes, de descubrir grupos continuamente y no solo en Madrid, también percibe más movimiento en Ibiza que hace algunos años.
Eso es importante, porque una escena no existe únicamente cuando aparecen artistas grandes, existe cuando alguien puede tocar delante de cincuenta personas y otro grupo acude a verlo, cuando alguien monta una fecha, cuando una sala arriesga, cuando otro músico escucha y piensa: “yo también puedo hacer esto”.
Niños Raros es producto de ese circuito y ahora empieza a ocupar un lugar dentro de él.
EL PROBLEMA DE ENCONTRARTE DEMASIADO PRONTO
El primer EP necesitaba personalidad y el primer álbum llega después de encontrarla, pero quizá el verdadero peligro aparezca justo ahora ya que cuando descubres algo que funciona, resulta tentador repetirlo, reproducir aquella canción que gustó, la misma producción, la misma estructura o aquel sonido, porque una identidad puede convertirse rápidamente en una fórmula.
Niños Raros parece estar intentando evitarlo antes incluso de necesitar hacerlo, por eso el disco salta, po eso ‘Luces’ no necesita sonar como ‘Marcas’ y ‘Marcas’ tampoco tiene que anticipar exactamente qué vendrá después.
La personalidad no estaría entonces en utilizar siempre los mismos recursos, estaría en la manera en que cuatro músicos toman decisiones diferentes.
¿QUÉ SON NIÑOS RAROS?
Todavía es pronto para responder y quizá esa sea precisamente la respuesta correcta. Sabemos que son una banda que nació en Ibiza, que tuvo que trasladarse a Madrid para ampliar posibilidades, que publicó un EP del que hoy reconoce sus propias limitaciones, que entró en Balaunka donde prepara un primer álbum, que mezcla emo, post-punk, rock, pop y todo aquello que consiga colarse desde las respectivas obsesiones de sus integrantes y que, cuando se escucha desde fuera, empieza a tener algo reconocible incluso cuando cambia de lenguaje.
Ahí comienza a existir una identidad de verdad, no cuando decides: “a partir de ahora sonamos así”, sino cuando puedes permitirte hacer algo distinto y alguien sigue reconociéndote.
HASTA DÓNDE LLEGA LA BROMA
Dentro de unos años quizá Niños Raros mire “Igual mañana” con el mismo alivio con el que Oliver escucha hoy “Encuentros Problemáticos”. Ojalá, ya que significará que han vuelto a cambiar, que han aprendido algo que ahora todavía no saben, que las canciones siguientes han cuestionado a estasporque un primer disco no tendría por qué responder definitivamente quién es una banda.
A veces su función puede ser exactamente la contraria: demostrar todo lo que todavía puede llegar a ser.
Cuando tocaron aquel segundo concierto en Sonorama, Guille se preguntó hasta dónde había llegado la broma, desde entonces han pasado festivales, salas, un sello, cuatro adelantos, un álbum y probablemente la pregunta siga siendo válida: “¿Hasta dónde puede llegar?” No lo sabemos y ellos tampoco, igual mañana.
Nuestro compañero Josechu Egido ha conversado con Guillem Llavero y Oliver Barnosi, de Niños Raros, sobre la evolución desde “Encuentros Problemáticos”, su traslado de Ibiza a Madrid, ‘Luces’, ‘Marcas’, el directo, Balaunka y el proceso de construcción de su primer álbum, “Igual mañana”. Esta es la entrevista completa para “La Consulta del Dr. Escarabajo”.
