(c) Las fotos son de Stuart MacDonald
Empezar de cero sin volver a ser principiantes
Empezar desde cero no significa necesariamente empezar sin nada, a veces significa regresar al punto de partida llevando contigo todos los errores, conciertos, kilómetros, amistades y canciones acumulados durante años.
La Línea Roja nace en agosto de 2025 a partir de las cenizas de La Excavadora. Txiki y Joel están a las guitarras, Dani “Tobogán” a la voz, Jose —Josetxu Piperrak— al bajo y Jokin —Pura Posse— a la batería. Su primer álbum, “Todo Lo Malo Es Cierto”, contiene once canciones atravesadas por punk rock, crítica social, camaradería y una buena cantidad de mala hostia. Eso cuentan en su dossier, pero Dani cuenta algo más interesante: Volver a empezar también puede producir ilusión.
Otra vez el nombre nuevo
Cuando La Excavadora queda en pausa por problemas de agenda, aparece la posibilidad de levantar algo diferente con un nombre nuevo, con canciones nuevas y con otros integrantes.
Toca otra vez explicar quién eres, conseguir conciertos,… otra vez empezar a andar, y todo aquello que ya habías conseguido con otros proyectos deja de servir como atajo.
Pero ahí aparece también algo inesperado como la frescura, la curiosidad y las ganas.
«El rock and roll es un veneno que corre por las venas», dice Dani. Cuando un proyecto se detiene, tarde o temprano aparece otro.
La cuestión quizá no sea por qué vuelves a empezar, la cuestión es por qué nunca terminaste de dejarlo.
El pasado está ahí, pero no manda
Resultaría absurdo fingir que La Línea Roja ha aparecido sin antecedentes. Sus músicos proceden de bandas con identidades muy reconocibles, con conexiones con Gatillazo, Josetxu Piperrak y La Polla Records.
Dani tampoco intenta esconderlo. Habrá momentos en que una guitarra recuerde a La Excavadora, una voz podrá llevarte a Tobogán, … El bajo, la batería o determinados gestos arrastrarán inevitablemente años de aprendizaje, no se puede borrar una manera de tocar con un cambio de nombre, pero eso tampoco convierte automáticamente La Línea Roja en una suma de proyectos anteriores.
Dani utiliza tres palabras, Ruido. Distorsión. Mala hostia y añade algo más: personalidad propia.
Todo lo malo puede ser cierto
El título del álbum parece escrito para estos tiempos: “Todo Lo Malo Es Cierto”.
Dani detecta canallismo, humor, … pero también deja espacio. No quiere explicar demasiado el significado porque le interesa que cada oyente complete el título con sus propios fantasmas, y la verdad, es que hay algo especialmente punk en eso, porque el nombre permite reírse mientras señala algo que no tiene demasiada gracia: a veces la realidad consigue superar nuestras peores expectativas.
El disco se presenta precisamente como once cortes cargados de punk rock, crítica social y camaradería y esa última palabra termina siendo bastante más importante de lo que parecía.
Señalar y acompañar
Cuando preguntamos si el punk consiste tanto en denunciar lo que está mal como en encontrar personas con las que atravesarlo, Dani no duda y nos dice que hay que señalar, el punk siempre lo ha hecho, que hay cosas conseguidas mediante décadas de lucha que pueden volver a perderse.
Hay motivos para enfadarse, para gritar, para cagarse en Dios, incluso, pero después llega la parte que cambia la conversación.
«Hoy en día es una revolución hablar de compañerismo, de comunidad, de sentimientos, de unidad».
El enemigo ya no aparece solamente en aquello contra lo que se canta, también está en una forma de vida construida alrededor del individuo, que se ha convertido en competición, en meritocracia, también en separación y parece que cada uno contra todos, y es por eso quizá el gesto político de La Línea Roja no consista únicamente en denunciar, también en recordar que estar juntos puede seguir siendo una forma de resistencia.
La experiencia no te quita libertad
Existe una imagen bastante romántica del punk que identifica juventud con libertad, como si para hacer algo verdaderamente incómodo hubiera que no saber demasiado, pero Dani parece haber descubierto lo contrario, y es que la experiencia ayuda y no solo porque se toca mejor, también porque empiezas a entender cosas que a los dieciséis años ni siquiera contemplabas, cómo presentar un concierto o qué diseño quieres, o a quién llamar, pero también cómo ordenar un repertorio o cómo construir una intro o qué decisiones merece la pena discutir,…
Cuando empiezas tu primera banda quieres tocar a cualquier precio, después de años haciendo música, empiezas a preguntarte también cómo quieres hacerlo, no parece pérdida de espontaneidad, parece haber aprendido dónde merece la pena gastar energía.
Una rabia que no es pesimismo
Los primeros adelantos tampoco parecían especialmente optimistas: ‘Todo Lo Malo Es Cierto’, ‘La Mejor Opción’, ‘Odio y Rencor’, los tres precedieron al lanzamiento del álbum, pero sin embargo, Dani rechaza una lectura pesimista. Eso sí, crítica, enfadada y rabiosa, pero no derrotada.
El disco también habla de compañerismo y utiliza la ironía y el humor, no permanece encerrado en la idea de que todo está hecho una mierda, aunque, reconoce, cagarse en Dios de vez en cuando se les da particularmente bien.
El punk no necesita fingir que no ha envejecido
También aparecen referencias musicales bastante concretas. La Línea Roja combina punk rock con la contundencia del rock escandinavo: The Hellacopters. Backyard Babies y Lucifer, y Dani habla de ellos sin necesidad de elaborar un tratado.
Le resulta imposible escuchar determinadas canciones sin mover el pie, y es que a veces una influencia puede explicarse así de fácil: Antes de la teoría está el cuerpo.
El primer disco no es una conclusión
Hay una frase de Dani que, para mí, cambia bastante la manera de leer “Todo Lo Malo Es Cierto”:
«Los mejores temas de La Línea Roja están por llegar».
Podría ser simplemente entusiasmo, pero creo que contiene otra cosa. Una banda con músicos veteranos podría utilizar el primer disco para demostrar currículum, para presentarse como proyecto terminado desde el minuto uno, pero ellos prefieren verlo como una primera muestra, y están orgullosos, lo consideran un disco digno, pero no quieren convertirlo en techo, eso hace que empezar de cero vuelva a tener sentido, porque todavía puedes sorprenderte con lo que haces después.
Haritz, sexto miembro
La grabación se realizó en Usurbil con Haritz Harreguy en la producción.La elección prácticamente no necesitó discusión, y es que los miembros de La Línea Roja ya habían pasado por sus manos en diferentes proyectos y conocían su manera de trabajar. Buscaban un sonido orgánico, natural, pero con pegada.
Dani termina definiéndolo directamente como el sexto miembro y no parece una exageración promocional.l, más bien la consecuencia de trabajar con alguien ante quien una banda no necesita empezar explicándose desde cero.
La Línea Roja sin una línea roja
La estética visual también evita la evidencia y con un nombre como La Línea Roja, cualquiera podría imaginar el recurso más obvio, como por ejemplo, una franja atravesando el logotipo, pero Mr. Zé hizo otra cosa: El artwork trabaja con rojo, negro, recortes e imágenes de antidisturbios; el dossier muestra una identidad gráfica agresiva y fragmentada desde la propia portada.
Dani recuerda cómo todos quedaron enganchados desde los primeros bocetos, precisamente porque el diseñador evitó representar literalmente el nombre y vieron que la imagen tenía movimiento, fuerza y no necesitaba explicar demasiado.
Mirar atrás sin instalarse allí
Aquí aparece una cuestión especialmente delicada. Los grupos La Polla Records. Piperrak. RIP. Eskorbuto, algunas de las B andas que para ellos significan muchísimo de las que Dani habla de nostalgia, pero también de respeto, y es que sin aquellas referencias quizá muchos de ellos nunca habrían terminado haciendo música, sin embargo, La Línea Roja no quiere buscar exactamente aquellos sonidos.
El problema es que muchas de aquellas letras continúan funcionando 30 años después, con las mismas críticas, con temas parecidos, en conflictos que deberían haberse quedado atrás, y eso no dice demasiado bueno del mundo que hemos construido, y ahí está quizá la forma correcta de relacionarse con una tradición: respetarla sin convertirla en domicilio permanente.
Reírse antes de convertirse en estatua
La palabra “canallismo” aparece varias veces alrededor de La Línea Roja, pero Dani coloca un límite bastante saludable, y es que quien venga a dar discursos desde una posición de superioridad puede marcharse, porque ellos están aquí para sentar cátedra, no para fingir que tienen todas las respuestas, hay que reírse de uno mismo y reconocer carencias, los errores y las contradicciones, y eso no obliga a dejar de señalar aquello que consideras injusto, simplemente evita convertir la canción de protesta en un púlpito.
Puede que ahí se encuentre una diferencia importante entre estar enfadado y sentirse moralmente superior y La Línea Roja parece bastante más cómoda en lo primero.
¿Tiempos oscuros para el rock and roll?
La nota de prensa afirma que «corren tiempos oscuros para el rock and roll», pero Dani introduce matices, y es que si han cambiado muchas cosas, como la forma de consumir música o la transmisión generacional, incluso el peso de las pantallas o las condiciones para una banda joven que empieza en un garaje, pero después recuerda determinados conciertos con chavales encima del escenario y chavalas debajo, gente joven cantando canciones de grupos con poco recorrido, y entonces el diagnóstico cambia,…Todavía hay futuro.
Que nadie escuche esto como arqueología
Quizá la respuesta más reveladora llegue cuando preguntamos cómo le gustaría que alguien escuchara este disco dentro de unos años y Dani sabe perfectamente cómo no quiere que ocurra, y es que no quiere escuchar: «Mira qué música se hacía antes», prefiere otra frase:
«Esta música se hacía antes y se sigue haciendo ahora».
Ahí está probablemente todo, y es que La Línea Roja puede venir de músicos con pasado, y puede utilizar un lenguaje con décadas de historia y puede respetar profundamente a quienes lo construyeron, pero su objetivo no consiste en mantener vivo un cadáver, quiere que dentro de años sigan apareciendo chavales y chavalas cogiendo guitarras y hagan rock, punk, metal,… Da igual la etiqueta, pero que hagan ruido y que Ñ exista un presente, y, sobre todo, que exista un futuro.
Empezar otra vez
Quizá entonces “Todo Lo Malo Es Cierto” no sea exactamente un disco sobre todo lo que está mal, ya que también habla de una obstinación bastante más esperanzadora.
Son 5 músicos que podrían haberse conformado con todo lo hecho con sus otros proyectos, con sus currículos o con mirar hacia atrás, y deciden ponerse otro nombre y volver a darse a conocer, volver a escribir canciones, en definitiva, volver a empezar, y no porque hayan olvidado el pasado, sino precisamente porque han aprendido de él, y es que la experiencia les ha enseñado cómo quieren trabajar.
El punk les ha enseñado qué cosas todavía merece la pena señalar y el tiempo parece haberles enseñado algo todavía más importante: que una banda no tiene por qué existir para demostrar nada, que veces basta con que siga habiendo algo que decir, y algunas personas con quienes hacer ruido mientras lo dices.
Nuestro compañero Josechu Egido ha conversado con Dani “Tobogán” sobre el nacimiento de La Línea Roja, su primer álbum “Todo Lo Malo Es Cierto”, la crítica social, la camaradería, la herencia del punk, el rock escandinavo, la nostalgia y la necesidad de seguir haciendo ruido sin vivir del pasado. Esta es la entrevista completa para “La Consulta del Dr. Escarabajo”.
