Joana Serrat: “En los tiempos en los que vivimos, parece que nuestros trabajos dejen de tener recorrido en medio año si no hacemos lo imposible para mantenerlos a flote. Estoy contenta con el resultado y todo lo que estoy viviendo con ‘Dripping Springs’, además, tengo la sensación que aún tiene mucho que darme y aportarme”

Para encarar el proceso de gestación de su cuarto álbum en cinco años, la cantautora de Vic (Barcelona) viajó a la ciudad de Dripping Springs, Texas (USA) para trabajar con Israel Nash como productor en Plum Creek Sound, el rancho estudio propiedad del cantautor de Missouri.

En estas sesiones de grabación, Joana Serrat reúne un excelente grupo de músicos de contrastado talento y trayectoria, habituales en grabaciones y directos de artistas como Midlake, BNQT, John Grant y el propio Nash: Joey McClellan, Eric Swanson, Aaron McClellan y Josh Fleischmann. A esta nómina de instrumentista se suman posteriormente Dave Simonett (líder de Trampled By Turtles) y Dennis Love (pedal steel guitar en Futurebirds). El ingeniero Ted Young (ganador de un Grammy con The Rolling Stones) se encargó de la grabación y posterior mezcla.

Durante los días de grabación, la química entre Joana Serrat y los músicos se sucede ininterrumpidamente, generándose una comunión y conexión más propia de una banda que lleva años ensayando y tocando juntos. Israel comenta que “es muy fácil trabajar con ella porque sabe a dónde quiere llegar y nos conduce a todos hasta allí. Sus letras son brillantes. Utiliza imágenes y colores para describir sus canciones y esa es la manera a la que estamos acostumbrados a trabajar”.

Estamos ante el mejor álbum de Joana Serrat, el más completo, el más redondo. Un trabajo en el cual las virtudes de la catalana se ven aumentadas de manera exponencial: su composición e interpretación, su personalidad y ese intangible áurea cautivador que desprende.

Nuestro compañero Josechu Egido ha hablado con Joana Serrat para saber más de su enorme trabajo `Dripping Springs´ y de sus planes de futuro.

LA ENTREVISTA 

¿Por qué Joana Serrat elige este difícil mundo de la música como profesión? ¿Qué te hace meterte en este lío?

Empezar es fácil pero permanecer es ya otra historia. He elegido quedarme, permanecer, con todo lo que ello conlleva. Y esta es la decisión arriesgada y difícil. La música forma parte de mi vida, siempre ha sido así, y desde hace ya unos años, separar mi vida profesional de mi vida personal es imposible. Aunque mi deseo e ilusión, y mis esfuerzos y trabajo, son para continuar labrando mi carrera y poder dedicarme a ella al cien por cien. Si llegase el día en que no pudiera continuar en el negocio, seguiría escribiendo mis canciones y grabándolas con aquellas personas con quienes quisiera compartir la experiencia maravillosa de hacer un disco. El hecho es que no me veo haciendo otra cosa que no sea dedicándome a esto.

Tu música tiene una influencia muy variada de estilos. Es cierto que la base es el Folk Rock, pero se puede apreciar guiños a otros estilos que va desde la música de autor hasta el sonido Blues y el Rock sureño, pasando por los ritmos más luminosos del Pop, la calidez del Folk y la elegancia de la Jazz … ¿Qué ha motivado este sonido en Joana Serrat? ¿Cuáles son o han sido tus influencias más directas a la hora de hacer música?

Creo que nos influye toda la música que escuchamos, incluso aquella a la que no prestamos atención. He escuchado bastantes discos a lo largo de mi vida, muy distintos entre ellos, que me han dado un bagaje. Pero sobre todo, me siento afortunada por haber crecido en una familia polifacética con amor por las distintas disciplinas artísticas. Estoy muy agradecida a mi abuelo por haberme enseñado solfeo, a mi padre por pinchar en casa los discos que le apetecía escuchar, a mi madre por darnos la valentía de perseguir nuestros sueños y a mis hermanos por acompañarme en mis proyectos y decisiones. Creo en los estados vitales y en la visión que cada uno de nosotros tiene respecto el mundo y la vida. Esto hace que nos identifiquemos delante de un sonido, de un grupo, de un disco y de que vibremos al escuchar una canción. Mis experiencias vitales acaban configurando un sonido. Y cada disco es el marco representativo de un estado específico de mi vida. Yo llego a la canción a través de la emoción y no des de la teoría. Mis discos no son ensayos estilísticos de teoría musical. Si llego a nuevas fórmulas estilísticas -que son nuevas para mí-, es porqué la canción se impone con sus necesidades sonoras.

Tu último trabajo es este delicioso disco titulado `Dripping Springs´. ¿Por qué lo has titulado así?

Durante la grabación, en el rancho estudio Plum Creek Sound de Israel Nash (productor de este disco) situado en Dripping Springs, Texas, no tardé mucho en darme cuenta de lo especial y trascendente que resultaría ser esta experiencia para mí. Tuve uno de estos momentos de lucidez en que te avanzas al tiempo y tienes la perspectiva suficiente para entender la situación que estás experimentando. Tenía claro que estaba viviendo una experiencia única en belleza y emotividad, de conexión con el entorno y los músicos (Ted Young: ingeniero de sonido y mezclador, Joey McClellan: guitarra eléctrica, Eric Swansom: Pedal Steel y guitarra eléctrica, Aaron McClellan: bajo eléctrico, Josh Fleischmann: batería y percusiones). Ahora, que ya hace más de un año que grabé el disco, pienso que no podría haber titulado este trabajo de otra manera. La grabación de Dripping Springs ha marcado un punto de inflexión en mi vida y la ha transformado.

‘Dripping Springs´ tiene canciones cargadas de sensaciones y sentimientos, evocadoras, melódicas y envolventes, con un toque melancólico en algunas ocasiones,… con unas letras especialmente trabajadas ¿Qué puedes decirnos al respecto? ¿Qué te motiva a la hora de componer tus temas?

En cada trabajo intento mejorar. En el caso de las letras de “Dripping Springs” las escribí utilizando distintas técnicas, entre ellas la escritura automática, la meditación, el collage… Tenía claro que quería abordar una temática muy concreta pero que su forma y contenido dieran lugar a múltiples interpretaciones, y me parece que lo he logrado en más de una.

Como te apuntaba, mis experiencias personales marcan la pauta de mis canciones. A veces es una idea que dejo que vaya madurando, en mi cabeza, y un día sale ya en forma de canción. Pero como me gusta tocar y jugar con la guitarra, intento grabar las ideas que voy sacando, aunque me parezcan ridículas. Luego, al cabo de un tiempo escucho aquello que he dejado anotado y grabado, y a veces esas ideas grabadas han dado pie a canciones que han terminado en un disco.

Respecto a lo que comentas sobre las canciones de “Dripping Springs” que están cargadas de sensaciones, son evocadoras y envolventes, por un lado define bastante bien lo que te decía antes, que es mi forma de llegar a una canción. Por otro, es el resultado de la química que tuvimos entre todos los músicos que participamos en la grabación. Y la suma de ambos factores, más el hecho de sentir que estaba delante de una experiencia vital y hermosa, han dado de resultado un disco cálido que, en mi opinión, transporta al oyente a otro plano vivencial.

Es un disco donde se nota mucho, el trabajo y el cariño que se ha depositado en él ¿Cuáles son las expectativas puestas en `Dripping Springs´.¿Dónde quieres llegar con este disco?

En los tiempos en los que vivimos, parece que nuestros trabajos dejen de tener recorrido en medio año si no hacemos lo imposible para mantenerlos a flote. Dicho esto, estoy contenta con el resultado y todo lo que estoy viviendo con “Dripping Springs”. Además, tengo la sensación que “Dripping Springs” tiene mucho que darme y aportarme aún. Me encantaría poder alcanzar todos mis sueños con este disco. Aunque soy una persona muy impaciente, estoy aprendiendo a tener paciencia y con ello la perspectiva que tengo de mi vida también ha cambiando. A la vez, también tengo la sensación que, por una parte, este disco ya me ha dado lo mejor –que fue vivir la experiencia de grabarlo- y por otra, me guarda sorpresas. Probablemente será algo que no veré en los próximos meses, sino que veré a largo plazo. Al final, la carrera de un artista es la suma de sus trabajos. Y mi carrera es así, un plato que se cocina a fuego lento.

¿Puedes contarnos alguna anécdota durante la grabación del disco?

Hay muchas, alguna de ellas hilarante y que no puedo contar. Lo que más me gustó fue que no teníamos horarios. Tocábamos durante el día y por la noche pedíamos algo de comida y luego volvíamos a grabar.  Dormíamos en el estudio, y cuando necesitábamos ver a otros seres humanos, cogíamos el coche y nos íbamos en algún bar de la zona. Los días que no salíamos de allí tirábamos de pan, snacks, cervezas y tequila. Aaron McClellan, aparte de ser un bajista excepcional, es un crack preparando margaritas.

¿Qué planes tienes para este nuevo año 2019? Obviamente, suponemos que girar por salas y festivales, ¿pero algo que puedas adelantarnos? ¿Eventos importantes?  ¿Para cuándo nuevas canciones?

Como dices, estoy impaciente por salir a la carretera. ¡Me encanta girar! He empzado el año en Logroño en el festival ACTUAL acompañada con parte de mi banda los The Great Canyoners. Tocamos allí el día 2 de Enero. Luego me voy de gira con Israel Nash primero y con The Delines (una super-banda de Oregón que cuenta con músicos de The Decemberists, Ricmond Fontaine y Minus 5) después por Inglaterra durante 15 días. Luego tengo alguno en Noruega, y poraquí, Almería, y otros que ahora mismo no recuerdo.

A parte de los conciertos, estoy de lleno escribiendo canciones y pensando en un nuevo disco. A la vez que estoy escribiendo para otros artistas y regresando a mi faceta de productora musical.

¿Crees que el mundo digital va a acabar con el mundo de la música tal y como lo conocemos hoy? ¿Cuál es el futuro del músico?

Formo parte de una época que se está desvaneciendo. Mi forma de escuchar discos, cómo entiendo la profesión, las grabaciones y lo que estas representan… me considero una ‘rara avis’ en este sentido. No soy teórica y no me planteo el futuro. Si fuera así, cambiaría de profesión.

Viendo el panorama del fin de semana en cada ciudad con una grandísima oferta de conciertos, ¿es cierto que parece que hay una nueva era dorada de los directos?

Creo que es necesario y esencial que se cuide y se respalde la red de salas de conciertos. Las salas juegan un papel fundamental en el desarrollo de bandas y estilos musicales. Son los  únicos espacios públicos en que músicos y público pueden adueñarse de la expresión artístico cultural y tener total domino sobre ello. Son espacios sagrados y deberíamos de entenderlos como tales. Igual es una visión muy romántica, seguramente, pero necesitamos ese flujo, ese intercambio para arraigar culturalmente. Por eso es tan importante respaldarlas entre todos, ser conscientes que es un tesoro que no podemos permitirnos perder. A la vez, los músicos necesitamos exponernos, rodarnos, tocar mucho, que nos den oportunidades para crecer y poder demostrar nuestra valía. Si no hay espacios donde tocar, es difícil poder crear una red rica y prolífica de artistas musicales y de un público crítico que convierta su curiosidad en costumbre.

¿Cuál ha sido tu mejor momento/recuerdo en la música?

Por suerte hay muchos. Salir de gira, encerrarse en un estudio para grabar, conocer a personas maravillosas, viajar…

¿Cómo es un día normal en la vida de Joana Serrat?

Tanto puedo estar girando, haciendo promoción, como estar delante del ordenador trabajando junto a mi socio y mánager David Giménez en nuestro sello Great Canyon Records. Me gusta poder tocar la guitarra cada día, aunque sea un ratito.

¿Tienes alguna opinión de la actual situación económica y social de España y del mundo en general, que quieras compartir con nosotros?

Me aterra que estemos dirigiéndonos hacia las distopías que tan magistralmente nos plantearon Huxley, Orwell, Burgess… Hay una aniquilación del lenguaje, base fundamental para el conocimiento, las ideas y el pensamiento crítico.  Sin lenguaje no pueden existir ni las ideas ni el pensamiento. Sin pensamiento no hay humanidad. Se está favoreciendo una educación pobre hiper-especializada en detrimento de una educación global, compleja y humanista. Debilitamos el pensamiento crítico para fortalecer los autoritarismos. Creo que estamos en la antesala del fin de nuestra civilización.

MISCELÁNEA

¿Podrías recomendarnos…

 

 …un libro?: Testo Yonki, de Paul B. Preciado

…una película?: La Llegada, de Denis Villeneuve

…una canción?: Paper Man, de Ray LaMontagne

…un álbum?: Dean Wareham vs Cheval Sombre, de Dean Wareham y Cheval Sombre

…un grupo o solista?:  Damien Jurado

…una afición?:  Pasear por la montaña

…cordero o cochinillo? (es que somos de Segovia 🙂 ¡Me encantaría probar vuestro cochinillo!