Marshall Flash: «He integrado todos los sonidos que me gustan en canciones, todas distintas entre ellas pero con un resultado coherente»

Marshall Flash convierte su universo digital en música con “Relativa Sencillez”, un debut entre rock, pop y psicodelia que nace sin red y suena a verdad

Hay músicos que se pasan a internet. Y luego están los que convierten internet en su escenario natural. Marshall Flash juega en esa segunda liga.

Porque lo suyo no va de “subir contenido”. Va de construir canciones delante de miles de personas, en tiempo real, con el vértigo de no poder esconder nada. Y ahora, después de años moviéndose entre streams, comunidad y ruido digital bien entendido, da el salto lógico: su primer disco.

“Relativa Sencillez”. Título tranquilo. Proceso bastante menos sencillo.


Miguel Ángel Marshall —nombre real detrás del proyecto— lleva tiempo demostrando que lo suyo no es casualidad. Más de 75.000 seguidores, apariciones que parecen sacadas de un algoritmo caprichoso (ahí está ese momento con TheGrefg descubriéndolo en pleno directo) y actuaciones que han pasado de la pantalla al escenario sin pedir traducción.

Pero lo interesante no es el número. Es el método.

Marshall Flash compone, prueba y se equivoca delante de su audiencia. Canciones que nacen sin red, basadas en primeras impresiones, intuición y ese punto de riesgo que el estudio muchas veces elimina. Y claro, cuando llevas eso a un disco, pasan cosas.


“Relativa Sencillez” no intenta ser perfecto. Intenta ser honesto.

Hay rock, hay pop, hay psicodelia, hay sintes y guitarras que se cruzan sin pedir permiso entre ellas. Pero sobre todo hay una sensación constante de inmediatez, como si las canciones no hubieran perdido del todo ese origen en directo del que vienen.

La producción, a cargo de Santi Fernández (sí, el batería de Los Secretos), aporta el equilibrio justo: ordena sin domesticar. Le da forma sin quitarle nervio.

Y eso, en un disco que nace de la espontaneidad, es clave.


El foco del álbum apunta a “2 de Enero”, un tema que funciona casi como declaración de intenciones. Hay mensaje —esperanza, autoaceptación, volver a empezar—, pero sin ponerse solemne.

Aquí la fórmula de Marshall Flash se entiende bien: melodía directa, ritmo que engancha y una producción que deja espacio para que la canción respire. Nada de capas innecesarias. Nada de esconderse.


Los que lo conocieran de su etapa anterior con Royal Flash ya intuían que había algo ahí. Pero este proyecto va un paso más allá.

Ahora no hay banda como punto de partida. Hay identidad.

Eso sí, no está solo. Le acompañan músicos de su entorno —José David Blanco, César Romero, Fran Hita, Juan M. Sáez— que aportan solidez a un proyecto que, aunque nazca en lo digital, suena a banda de verdad cuando toca.


Mientras muchos siguen viendo Twitch o YouTube como plataformas de promoción, Marshall Flash ha construido su carrera directamente ahí. Ha hecho de la interacción parte del proceso creativo. Ha convertido al público en testigo —y en cierto modo cómplice— de las canciones.

Y ahora, con “Relativa Sencillez”, demuestra que todo eso no era solo formato. Era fondo.

Un disco que no intenta demostrar nada, pero que deja claro que hay una forma distinta de hacer las cosas. Más directa. Más expuesta. Más real.

Y en un panorama donde todo parece medido al milímetro, eso tiene algo de refrescante. O de peligroso. Que viene a ser lo mismo cuando funciona.


Nuestro compañero Josechu Egido ha hablado con Miguel Ángel Marshall de su proyecto Marshall Flash, sobre las canciones de “Relativa Sencillez”, su salto del streaming al formato disco, su proceso creativo en directo y sus planes de futuro. Esta es la entrevista completa para «La Consulta del Dr. Escarabajo».