Dinosaurio Meteorito: «No teníamos mucha idea de lo que hacíamos, pero molábamos porque éramos nosotros mismos»

El título parece una nota dejada antes de marcharse: “Por si no me encuentro al volver”, no dice adónde, ni cuánto tiempo durará el viaje, solo deja abierta una posibilidad incómoda, volver y no reconocerse.

La frase aparece en ‘Viaje al centro de mí mismo’, una de las seis canciones del primer EP de Dinosaurio Meteorito, y terminó convirtiéndose en el nombre del trabajo porque, según ellos mismos explican, resumía mejor que ninguna otra cosa el hilo común de unas canciones escritas sin intención previa de formar un relato.

Ese hilo apareció después: Relaciones, ansiedad, autoestima, crecer, buscarse, aceptar que algunas cosas no salen como imaginabas y descubrir que muchas de las dudas que parecían personales pertenecen también a toda una generación.

Dinosaurio Meteorito no se sentó a escribir un disco conceptual, tampoco construyó una tesis antes de las canciones, lo que pasó es que las canciones llegaron primer, y después comprobaron que todas estaban mirando hacia un lugar parecido.

«Esos temas surgieron de una necesidad de hablar de nuestras vivencias».

Y solo al terminar entendieron que existía un movimiento constante hacia dentro. Eso encaja perfectamente con el contenido del EP.

‘Viaje al centro de mí mismo’ habla de estar perdido y deprimido y de comprender que avanzar exige alejarse del ruido exterior y aprender a quererse. ‘La vida adulta’ se ríe de las rutinas y obligaciones que poco a poco devoran el tiempo libre y nos alejan de las personas que queremos. ‘Volver’ mira hacia una relación pasada idealizada desde la baja autoestima, no parecen grandes proclamas y precisamente por eso funcionan, son problemas pequeños hasta que empiezan a ocuparte la vida entera.

Cuando hablamos de ‘La vida adulta’ o ‘Viaje al centro de mí mismo’, la banda reconoce algo importante.

Las canciones nacen de experiencias concretas, experiencias propias con detalles que únicamente podrían pertenecer a ello, pero debajo existe una preocupación generacional: pocas expectativas de futuro, problemas de salud mental, la dificultad de asumir que la vida adulta no se parece demasiado a aquello que imaginabas, aprender a aceptar lo que hay incluso cuando duele.

Y ahí aparece una de las paradojas centrales del EP, donde las canciones pueden sonar alegres, incluso divertidas pero lo que cuentan rara vez lo es.

MELODÍAS ALEGRES PARA GENTE TRISTE

Dinosaurio Meteorito lo resume mejor que cualquier interpretación externa.

«Melodías alegres para gente triste».

Ese contraste está presente prácticamente en todo su discurso.

Ellos mismos describen su sonido como guitarras divertidas con mucha distorsión, melodías alegres, letras tristes, una batería contundente y un bajo al que quieren escuchar de verdad.

El propio grupo presume de guitarras saturadas, melodías pegadizas, pogo y sonrisa, y esto no es una contradicción accidental, es el centro de la propuesta, porque una canción triste no tiene por qué sonar triste y una canción alegre tampoco tiene por qué estar contando algo feliz.

A veces la música sirve precisamente para hacer soportable aquello que la letra necesita decir.

EL ESCENARIO COMO VÍA DE ESCAPE

La banda identifica su personalidad sobre todo en el directo. Es ahí aparecen todos los elementos: distorsión, bajo, batería, energía y también una especie de liberación.

Subirse a tocar les resulta fácil, escribir sobre inseguridades, relaciones o salud emocional también, lo complicado llega después: dar forma, moldear o conseguir que aquello que apareció de manera casi visceral encaje dentro de una melodía sin perder su verdad.

Ese detalle dice bastante sobre ellos. La vulnerabilidad no parece costarles, lo que cuesta es convertirla en canción.

NO TODO VALE AL ESCRIBIR

También hay algo poco habitual en una banda tan joven: hablan de métrica y acentuación con bastante naturalidad.

No quieren simplemente encajar palabras donde quepan, les importa cómo suena el castellano, dónde cae el acento, cómo se relaciona el texto con la melodía y lo explican con una frase estupenda:

«No te digo que seamos Garcilaso de la Vega, pero sí que intentamos cuidar la sonoridad de las palabras».

Eso introduce una dimensión interesante. Aunque la música tenga algo más de peso dentro del proceso compositivo, la letra no es relleno, debe adaptarse, pero también debe respetarse.

CRECER RÁPIDO SIN CREÉRSELO DEMASIADO

Desde fuera, la trayectoria parece acelerada.

La banda empezó en primavera de 2025, ganó Festiamas 2025, quedó segunda en el Concurso de Rock Ciudad de Oviedo, publicó ‘Intolerante a la lactosa’, ‘Si te vas y nunca regresas’ y después ‘Volver’ antes de presentar el EP completo,…

Podría convertirse fácilmente en una historia sobre éxito precoz. Ellos se niegan y ahí aparece una de las respuestas más reveladoras de toda la entrevista: Ganar un concurso no les parece más importante que ensayar cada semana, publicar música no vale más que contestar una entrevista. El reconocimiento importa, pero no debería alterar demasiado la percepción que uno tiene de sí mismo.

«El ego no va con nosotros».

Y luego precisan:

«Está bien que te lo creas en el escenario […] pero una vez te bajas de la tarima eres una persona como cualquier otra».

Ese equilibrio resulta bastante sano. Sobre el escenario puedes comportarte como si fueras enorme, fuera de él conviene recordar que sigues siendo tú.

APRENDER A DEJAR EL EGO FUERA DEL ESTUDIO

La misma idea reaparece cuando hablan de la grabación.

“Por si no me encuentro al volver” se registró en Estudios Ovni de Llanera junto a Sergio Firu y Andrey Fomchenko y allí descubrieron lo que descubre casi cualquier banda cuando entra por primera vez de verdad en un estudio: que no sabe tantas cosas como creía, y que hay que aceptar sugerencias, cambiar partes, escuchar y entender que una canción puede mejorar cuando dejas de defender cada una de tus decisiones como si fueran sagradas.

«No todo lo que uno hace es bueno y el resultado final debe primar por encima de todo lo demás».

Eso también es crecer, no solo escribir mejor, sino aprender a permitir que otros mejoren aquello que has escrito.

‘VOLVER’ Y APRENDER A SOLTAR

El propio proceso dejó huella en las canciones.

‘Volver’, por ejemplo, terminó de componerse en Estudios Ovni y cuenta además con participación de Firu como compositor principal del tema.

La canción habla de idealizar una relación pasada y de cómo una autoestima deteriorada puede mantenerte atrapado en aquello que ya terminó.

Resulta significativo que una canción sobre no poder desprenderse del pasado terminara encontrando su forma definitiva precisamente cuando la banda aprendió a soltar parte del control sobre ella.

LA VIDA ADULTA NO ERA ESTO

Entre todas las canciones, ‘La vida adulta’ quizá sea la que mejor retrata esa sensación generacional: rutinas, responsabilidades, trabajo, falta de tiempo, personas que antes veías constantemente y que poco a poco empiezan a desaparecer de tu calendario, no porque hayas dejado de quererlas, sino porque crecer también consiste en descubrir que el tiempo deja de pertenecerte por completo.

La canción aborda todo eso con ironía y quizá esa sea otra característica de Dinosaurio Meteorito, y ablar de cosas incómodas sin convertirlas necesariamente en drama.

¿ÉXITO?

Es interesante volver entonces a los concursos.

El grupo los utiliza como prueba de que la banda está creciendo deprisa, ellos, sin embargo, los reducen a una cosa bastante menos espectacular: pasos hacia delante, ni más, ni menos.

La diferencia importa, porque si empiezas a medir todo lo que ocurre en términos de éxito, cualquier paso siguiente puede convertirse en examen y si lo entiendes como proceso, todavía puedes equivocarte y una banda que lleva un año necesita, probablemente, poder equivocarse mucho.

NO SABER MUY BIEN QUÉ HACES

La mejor respuesta llega cuando les pedimos imaginar el futuro: ¿Qué les gustaría pensar dentro de diez años al volver a escuchar este EP? Y no responden que esperen considerarlo perfecto, ni importante, ni histórico,… nos dicen:

«Nos gustaría pensar que hemos mejorado y aprendido mucho, que no teníamos mucha idea de lo que hacíamos pero que molábamos porque éramos nosotros mismos».

Ahí está prácticamente todo: la ingenuidad, la juventud, la ambición, la conciencia de que todavía queda muchísimo por aprender y algo bastante más difícil de fabricar: identidad.

POR SI NO ME ENCUENTRO AL VOLVER

El título empieza entonces a significar otra cosa. No habla solamente del contenido de ‘Viaje al centro de mí mismo’, puede leerse también como una pregunta dirigida a la propia banda, y es que van a crecer, van a aprender, van a producir mejor, también a componer mejor y, por supuesto, tocar mejor, probablemente sonar diferente y cuando dentro de unos años regresen a estas seis canciones, quizá no encuentren exactamente a las personas que son ahora.

Eso sería normal, incluso deseable, la cuestión no es permanecer intacto, es poder mirar atrás y reconocer algo verdadero, algo que todavía diga: éramos nosotros.

SEGUIR BUSCANDO

La banda ya trabaja en nuevas canciones que empezarán a ver la luz después del EP ¿Han encontrado el camino? No y tampoco parece preocuparles. Lo describen como una búsqueda constante, mantener una esencia sin dejar de evolucionar, disfrutar de este momento antes de precipitar el siguiente.

Otra vez aparece la misma idea: no correr más de lo necesario, aunque todo alrededor parezca ir deprisa.

LA GENTE TRISTE TAMBIÉN NECESITA BAILAR

Quizá todo pueda resumirse en esa frase final: Melodías alegres para gente triste, porque la tristeza no desaparece al ponerle distorsión, la ansiedad tampoco, ni el miedo a crecer, ni las relaciones rotas, ni la sensación de que el futuro no termina de ofrecer demasiadas certezas, pero durante tres minutos puedes convertir todo eso en otra cosa, en una melodía, en un pogo, en un estribillo, en una canción que alguien más canta contigo y quizá ahí esté el verdadero valor de “Por si no me encuentro al volver”, no en resolver las preguntas, sino en acompañar mientras todavía intentamos formularlas.

Dinosaurio Meteorito probablemente cambiará mucho durante los próximos diez años, ya sería extraño que no lo hiciera, pero si algún día regresan a este primer EP y piensan: no teníamos demasiada idea de lo que estábamos haciendo, pero éramos nosotros, entonces quizá estas canciones hayan cumplido perfectamente su función, porque hacerse adulto no consiste necesariamente en encontrarse, a veces consiste simplemente en no dejar de reconocerse mientras uno cambia.


LA ENTREVISTA

Hola, chicos. Bienvenidos a Histéricas Grabaciones. Enhorabuena por este primer EP, «Por si no me encuentro al volver». En apenas un año habéis pasado de ser un proyecto recién nacido a convertiros en una de las bandas que más está dando que hablar en Asturias. ¿Cómo estáis viviendo este comienzo tan intenso?

Está siendo toda una experiencia, con muchos momentos buenos y algunos malos, pero con ganas de seguir dándole caña.

El título del EP, «Por si no me encuentro al volver», es muy sugerente. Más que un nombre para un disco parece una frase que alguien se dice a sí mismo antes de tomar una decisión importante. ¿En qué momento apareció esa idea y qué representa para vosotros?

La frase aparece en la canción “Viaje al centro de mí mismo”, y es a Spi, la bajista, a la que se le ocurrió que podría ser un buen título para el EP porque resumía muy bien la temática del disco.

Escuchando las seis canciones hay un hilo que se repite constantemente: relaciones, autoestima, ansiedad, crecer, encontrarse… Da la sensación de que este trabajo habla más de entender quién sois que de contar historias aisladas. ¿Era esa la intención desde el principio o fue algo que descubristeis al terminarlo?Sinceramente, no fue algo que estuviésemos pensando de manera activa, creo que esos temas surgieron de una necesidad de hablar de nuestras vivencias, que resulta que son cosas que afectan a cualquier persona de nuestra edad. Fue al acabar las canciones  que nos dimos cuenta de que se mantenía un hilo conductor de retrospectiva hacia uno mismo.

Solo lleváis un año como banda, pero ya habéis ganado concursos, publicado varios singles y ahora presentáis vuestro primer EP. Desde fuera parece que todo ha ido muy deprisa. ¿Cómo habéis conseguido que esa velocidad no os haga perder vuestra personalidad?

Aunque desde fuera mucha gente nos perciba como una banda exitosa para el poco tiempo que llevamos, la realidad es que desde dentro lo vivimos de manera muy distinta, ganar un concurso o publicar música no es algo que nos haga creernos mejor que nadie ni pensar que hemos tenido mayor o menor éxito. Son solo pasos hacia delante igual de importantes que ir a ensayar todas las semanas, dar una entrevista para un medio, componer nuevas canciones o cuidar las redes sociales. Obviamente nos pone muy contentos que nos den reconocimiento a nuestro trabajo y que la gente disfrute de nuestros conciertos y canciones, pero no va más allá de eso. El ego no va con nosotros y no nos cae bien la gente que va de subida por ser músicos. Está bien que te lo creas en el escenario, nosotros nos lo creemos mucho, pero una vez te bajas de la tarima eres una persona como cualquier otra y eso está genial.

Vuestras influencias van desde The Strokes o Queens of the Stone Age hasta Carolina Durante. Sin embargo, al escuchar «Por si no me encuentro al volver» no da la sensación de que intentéis pareceros a nadie. ¿Qué elementos creéis que ya empiezan a definir el sonido propio de Dinosaurio Meteorito?

Creemos que lo que más nos define es el directo porque ahí están todos nuestros elementos base. Guitarras divertidas con mucha distorsión, melodías alegres con letras tristes, una batería que es un cañón y un bajo bien definido que se escuche bien, que para eso está. Somos muy fans de una buena línea de bajo y de pasárnoslo muy bien en el escenario y todo eso se plasma en la grabación de las canciones del EP.

Hay canciones como ‘La vida adulta’ o ‘Viaje al centro de mí mismo’ que hablan de una generación que intenta encontrar su sitio mientras todo parece ir demasiado rápido. ¿Sentís que vuestra música refleja inquietudes muy personales o también las de muchos jóvenes de vuestra edad?

Son inquietudes muy personales, al fin y al cabo cuando escribimos un tema lo hacemos desde la honestidad y hay detalles que solo podrían estar en nuestra letra porque hablamos de algo que hemos vivido en primera persona. Pero al mismo tiempo no deja de haber una intención, que es mostrar unos sentimientos que están muy arraigados en nuestra generación, un problema real que tiene que ver con las pocas expectativas de futuro, salud mental, hacerse mayor y aceptar cómo es la vida, por mucho que a veces duela.

El EP combina guitarras muy directas con estribillos que entran a la primera. ¿Qué pesa más cuando componéis: la necesidad de contar algo que os remueve por dentro o las ganas de construir canciones que funcionen con toda su fuerza en directo?

Tiene que haber un equilibrio, pero la música siempre va a tener algo más de peso y son las letras las que luego tendrán que adaptarse a la melodía. No obstante, tenemos muy presente la métrica y la acentuación de la lengua castellana, no te digo que seamos Garcilaso de la Vega, pero sí que intentamos cuidar la sonoridad de las palabras y la acentuación correcta de las mismas. No siempre se puede, pero la intención está ahí, no todo vale a la hora de componer.

Habéis grabado «Por si no me encuentro al volver» junto a Sergio Firu y Andrey Fomchenko en Estudios Ovni. ¿Qué os aportó ese proceso de producción y qué descubristeis sobre vosotros mismos durante la grabación?

Como cualquier banda inexperta que entra a estudio por primera vez, descubrimos que teníamos muchísimo que aprender y mejorar. Una de las cosas más importantes que aprendimos es a saber dejar a un lado el ego y aceptar cualquier sugerencia o cambio en los temas. Sin esto es imposible trabajar con producción, no todo lo que uno hace es bueno y el resultado final debe primar por encima de todo lo demás porque hay un millón de detalles que se te van a escapar y cada uno de ellos va a hacer que tu grabación mejore. Y en eso Firu y Andrey son muy buenos, en cuidar los detalles. Firu trabaja muy bien las tomas de grabación y Fomchenko tiene arreglos que mejoran mucho las canciones. Además de que Firu también forma parte como compositor principal del tema “Volver”, que se terminó de componer en Ovni, que ya es un estudio de culto en Asturias.

Vuestras canciones desprenden mucha energía, pero también bastante vulnerabilidad. ¿Os resulta más difícil subiros a un escenario a descargar toda esa fuerza o escribir letras que hablan de inseguridades, relaciones o salud emocional?

Subirse al escenario siempre es fácil, porque tocar música es lo que más disfrutamos y llevamos por las venas y además nos sirve como vía de escape, se suelta mucho estrés. Y escribir esas letras también es fácil porque sale solo. Una vez nos ponemos a escribir nos llegan un montón de emociones que nos resulta sencillo vomitar sobre el papel, lo difícil es luego moldearlas para que encajen bien en una melodía y que se mantenga la esencia tanto de la canción como de la temática.

En la nota de prensa decís que ya estáis preparando nuevas canciones que empezarán a publicarse en septiembre. Después de este primer EP, ¿sentís que habéis encontrado el camino o precisamente ahora empieza la verdadera búsqueda de Dinosaurio Meteorito?

Es una búsqueda constante, se trata de mantener la esencia de nuestro sonido pero sin dejar de evolucionar. No sabremos si lo hemos conseguido hasta que se publiquen, aunque nosotros creemos que sí. Igualmente ahora mismo lo que queremos es disfrutar de las canciones del EP que acabamos de sacar, todo tiene su momento.

Si dentro de diez años volvierais a escuchar «Por si no me encuentro al volver», ¿qué os gustaría pensar? ¿Que aquel trabajo os representaba exactamente como erais o que fue el primer paso hacia algo mucho más grande?

Nos gustaría pensar que hemos mejorado y aprendido mucho, que no teníamos mucha idea de lo que hacíamos pero que molábamos porque éramos nosotros mismos. Ni más ni menos.

En una escena donde cada semana aparecen decenas de canciones nuevas, ¿qué creéis que puede hacer que alguien recuerde a Dinosaurio Meteorito cuando termine de escuchar vuestro EP?

Creemos que lo que más se le puede quedar a la gente son las melodías, porque son muy pegadizas y cañeras. Y eso siempre ayuda a que luego puedan fijarse en las letras y empatizar con lo que contamos.

Para terminar, si tuvierais que definir «Por si no me encuentro al volver» con una sola frase para alguien que todavía no ha escuchado ni una canción vuestra, ¿cuál sería?

Melodías alegres para gente triste.

Ha sido un auténtico placer conoceros un poco mejor. Muchísimas gracias por compartir vuestro tiempo con Histéricas Grabaciones. Os deseamos toda la suerte del mundo con este primer EP y que este viaje no deje nunca de sorprenderos.

¡Muchísimas gracias! 🦕☄️