Alejo: «Las canciones no vienen a solucionarnos la vida, pero sí a acompañarnos»

DEJAR DE PROTEGERSE CUANDO EL MUNDO SE VIENE ABAJO

Un mundo puede derrumbarse sin que caiga ningún edificio, puede seguir funcionando Internet, la ropa puede continuar esperando en algún sitio, los amigos pueden seguir teniendo hijos, el domingo puede llegar exactamente cuando estaba previsto y, sin embargo, algo ha desaparecido.

Cuando Alejo llamó “Mundo en ruinas” a su tercer disco estaba jugando deliberadamente con la desproporción. El título parece anunciar una catástrofe gigantesca. Las canciones, en cambio, miran mucho más cerca, miran a una relación, a la soledad, a la inseguridad, al resentimiento o la necesidad de sentirse querido, y son esos pequeños elementos que sostienen una vida hasta que dejan de hacerlo.

«Cuando tu mundo personal, interior y afectivo se desmorona, pues bueno, vives en un mundo en ruinas». 

Ahí empieza el disco, pero quizá no sea ahí donde termina esta historia.

Las primeras grietas aparecieron antes de que él las viera

Hay una revelación especialmente significativa en la conversación: ‘Estás en mi cabeza’ y ‘Mundo en ruinas’ empezaron a escribirse mientras Alejo todavía estaba de gira con “Diamantes”. La relación que acabaría provocando buena parte del nuevo disco todavía existía, al menos oficialmente, pero con el tiempo comprendió algo distinto.

«Yo ya estaba como roto y mi relación ya estaba rota». 

Las canciones se habían dado cuenta antes que él.

‘Estás en mi cabeza’ hablaba ya de echar de menos a una persona que todavía no había terminado de perder, quizá ahí exista una de las razones por las que seguimos escribiendo canciones, no siempre para contar aquello que sabemos, a veces para descubrir lo que llevábamos tiempo intentando no saber.

Alejo lo explicará después de otra manera: rara vez empieza una canción pensando que necesita hablar de un asunto concreto. Hay primero una sensación confusa, una nube, algo que todavía no ha encontrado palabras.

La composición sirve para ordenarlo.

«La creación de canciones […] se genera del caos al orden». 

Tal vez por eso este disco parece tan firme mientras habla precisamente de inestabilidad, el orden llegó después.

Reconstruirse es un trabajo colectivo

En la canción ‘Mundo en ruinas’ aparece una frase aparentemente pequeña:

«Si quieres lo arreglamos a la vez».

Alejo confirma que el disco nace de sus propias ruinas, de una ruptura sentimental, de las sucesivas fases de reconstrucción, pero rechaza una de las fantasías más persistentes alrededor de esos procesos: que uno debe reconstruirse solo.

«Los seres humanos somos seres sociales y juntos somos mejores». 

La frase de la canción también tiene una lectura concreta sobre la pareja. No basta con que uno quiera arreglar algo que pertenece a dos, no se discute si uno no quiere, tampoco se perdona unilateralmente y esa aceptación parece recorrer el disco, en el que hay dolor., soledad y heridas, pero Alejo insiste varias veces en que no hay rencor.

Eso cambia bastante el significado de las canciones ya que está escribiendo para ajustar cuentas, esstá intentando comprender qué ocurrió y quién queda después.

Amaro Ferreiro fue el primer público

Durante aproximadamente año y medio, las canciones viajaron entre Tudela y Vigo, pero Alejo corrige una interpretación posible de esos kilómetros, y es que no necesitaba alejarse físicamente de su vida para escribir, su vida ya consiste, en buena medida, en estar moviéndose para dar conciertos y viajar por carreteras, dormir en habitaciones de hotel y en medio de canciones que aparecen mientras las cosas siguen ocurriendo, por lo que no concibe la creación como una suspensión de la vida.

«No creo que haya que parar tu vida para hacer música». 

En Vigo estaba Amaro Ferreiro y la función de Amaro quizá fue más interesante que la de alguien que simplemente modifica arreglos o cambia el destino sonoro de una canción.

Alejo lo define como su primer público, el primero al que podía tocarle algo y observar si lo que pretendía comunicar había llegado realmente al otro lado, porque el compositor conoce demasiado bien su propia intención, está contaminado por todos los intentos anteriores, por las palabras descartadas y por aquello que sabe aunque no haya conseguido introducir en el texto.

La persona que escucha por primera vez no dispone de nada de eso, solo tiene la canción.

Amaro permitió que Alejo comprobara si aquella emoción sobrevivía al viaje entre ambos, era por él asunto de la producción, en ese caso, también significó escucha.

Encontrar una identidad dejando de buscarla

Hace dos años hablábamos con Alejo alrededor de “Diamantes”, ahora existe una diferencia especialmente importante, y es que él mismo siente que está empezando a reconocer una identidad y no porque haya encontrado finalmente una fórmula, más bien porque ha empezado a dejar de buscar referencias externas que le indiquen cómo debe sonar.

Alejo no reniega de sus influencias, hace exactamente lo contrario, las acepta: Los Rodríguez. Fito. Platero y Tú. Extremoduro. Barricada. Calamaro,… Música que quizá ya no escucha constantemente pero que permanece dentro de él desde la adolescencia.

Durante mucho tiempo, buena parte del proceso de construcción de una identidad artística consiste en elegir qué mostrar y qué esconder, qué referencia parece demasiado evidente, qué sonido podría resultar demasiado pop para el público rock o qué canción podría parecer demasiado rock para determinado entorno indie, pero Alejo parece haberse cansado de esa vigilancia.

«Me da igual». 

Y esa frase probablemente sea una de las más importantes de esta etapa, no porque signifique indiferencia hacia quien escucha, todo lo contrario, significa dejar de fabricar una versión calculada de sí mismo para ofrecer una mucho más reconocible.

Para él, la identidad aparece cuando uno se siente libre, cuando deja de intentar «parecer guay» y las referencias ya no constituyen una acusación y reconocer que Calamaro te ha emocionado no amenaza tu singularidad.

Quizá encontrar una voz propia consista precisamente en dejar de esconder todas las voces que ayudaron a construirla.

Quitarse la ropa del rock

La expresión es suya y merece quedarse. Alejo explica que al comienzo de una carrera artística existe cierta tendencia a protegerse, a cubrirse con atributos, con una estética, con determinados códigos que permiten reconocerse dentro de una escena. Él lo llama:

«Quitarte un poco la ropa del rock». 

No significa abandonar el rock, significa dejar de necesitarlo como armadura, porque detrás del género, de la pose y de todo aquello que sirve para construir un personaje queda algo bastante elemental: una persona contándole sus problemas a otra y alguien que quizá se siente menos solo al escucharlos y esto conecta “Mundo en ruinas” con el aprendizaje que empezó a aparecer en “Diamantes”, pero lo lleva más lejos.

Entonces Alejo hablaba del miedo a ser demasiado sincero y descubrir que sus problemas no interesaban a nadie, ahora parece haber encontrado una respuesa, donde lo personal puede volverse universal si se cuenta sin convertir al narrador en héroe.

En estas canciones, explica, él también aparece como alguien que puede causar daño… Existe soledad, pero también resentimiento, existe dolor, pero también comprensión hacia la otra persona y no necesita ganar la ruptura, solo contarla… y eso libera bastante espacio.

Una tirita no borra una herida

En ‘Cuando todo explote’ aparecen inseguridades, ‘Tirita’, en cambio, mira hacia otro sitio, justo, hacia lo que ocurre después.

Alejo reconoce que escribir únicamente desde el dolor captura un instante concreto. Escribir también sobre lo que viene luego obliga a aceptar que la vida continúa y eso explica probablemente la luminosidad del álbum.

Las armonías, los riffs y la vocación pop no están ahí para disimular aquello que duele, sirven para acompañar el proceso.

«Las canciones no vienen a solucionarnos la vida, pero sí a acompañarnos». 

Es una definición bastante precisa de “Mundo en ruinas”, no reconstruye nada por quien escucha, pero puede sentarse cerca mientras ocurre.

El disco acaba sin solucionar del todo la historia

Después de todo ese recorrido, ‘Parte nerd’ cierra el álbum desde un lugar algo más incómodo, es probablemente la canción menos esperanzadora y Alejo quiso que fuese la última porque reconstruirse tampoco produce necesariamente una versión definitiva de uno mismo.

A veces aparece otro conflicto, miras hacia atrás y no te reconoces o quizás, te reconoces demasiado, y entonces no sabes si echas de menos a quien eras antes de que sucediera todo o si aquella persona ya no puede seguir contigo.

Alejo habla de la «ambigüedad que genera el cambio», la persona anterior a la ruptura, la posterior, la duda sobre cuál te gusta más,… y es que el crecimiento no resuelve esa contradicción, la crea, pero cuando se le pregunta qué queda en pie después de “Mundo en ruinas”, la respuesta tampoco es nihilista, y es que siguen quedando muchas cosas y toca hacerlas florecer otra vez. 

No borrar ninguna ruina

Nuestra última pregunta pretendía colocar a Alejo veinte años en el futuro.

En nuestra conversación anterior había dicho que esperaba seguir reconociéndose algún día en “Diamantes”, ahora podía elegir: ¿Querría reconocer todavía a la persona que escribió “Mundo en ruinas”? ¿O preferiría alegrarse de que aquel mundo hubiera desaparecido por completo? Y Alejo no duda, no querría borrarlo, porque incluso aquello que desearíamos no haber tenido que atravesar termina formando parte de nosotros.

Dentro de veinte años podrá poner estas canciones y viajar hacia el hombre que las escribió, quizá le resulte lejano, ni reconozca algunas cosas y otras no, pero no quiere mirarlas con desprecio.

«Somos consecuencia o confluencia de todas las cosas que nos pasan». 

Y ahí termina apareciendo la verdadera reconstrucción del disco, no consiste en levantar exactamente lo que existía antes, eso ya no puede hacerse, tampoco en borrar las ruinas para fingir que nunca estuvieron allí, consiste en incorporarlas, en aceptar que también ellas forman parte del paisaje.

Hace dos años, Alejo quería comprobar si algún día seguiría reconociéndose en sus canciones y ahora parece haber descubierto algo quizá más importante.

No hace falta seguir siendo la misma persona para reconocer que todas las personas que fuimos siguen formando parte de nosotros.

Y tal vez por eso “Mundo en ruinas” sea, paradójicamente, el disco en el que Alejo suena menos perdido, no porque haya encontrado todas las respuestas, sino porque ha dejado de esconderse mientras las busca.

Nuestro compañero Josechu Egido ha conversado con Alejo sobre “Mundo en ruinas”, las rupturas, la reconstrucción, la identidad, las influencias, la honestidad y lo que ocurre cuando dejamos de protegernos detrás de la idea de artista que creemos que debemos ser. Esta es la entrevista completa para “La Consulta del Dr. Escarabajo”.