“Amadora”, es el séptimo trabajo de estudio de Tulsa, un álbum conceptual, minimalista, preciosista e intenso que se disfruta más en cada escucha que le das
El viaje musical para contar a «Amadora» pasa por el pop melodramático de «Tacones lejanos» o «024», el krautrock de «Santamártir», cuya intro es el himno de Santa Águeda, la chanson de «Laguna», sutiles guiños a Suicide en «Cuando venga el león pálido», ecos a Lana del Rey en «¿amor o transferencia?», la electrónica post-punk de la base de «La Estrella», por cierto idea germinal de David Rodríguez (La estrella de David), que también contó inicialmente con la participación de Javier Carrasco (Betacam) y que comienza con una intro adaptada de la canción «Estrella», de Enrique Morente, a modo de rezo laico.
El dolor y los embrollos en el cuerpo aparecen como fuga o facilitadores de preguntas esenciales acerca del suicidio, el amor, las madres, la amistad o la identidad y la entidad de las señoras.
La escritora María Velasco, haba así de Tulsa: «¿Se puede ser maldita y pop? Amadora es una respuesta afirmativa. El lirismo de este nuevo disco de Miren Iza (Tulsa) procede del malditismo y del realismo sucio de las excluidas que estuvieron más cerca. Y tiene chispa. Y tiene aromas surreales. Es un suceso profundamente original dentro del indie. Escapa a la música de consumo rápido con composiciones que hacen pensar en la literatura de Lucía Berlín, Otessa Moshfegh o Eider Rodríguez. La poesía trepana, indistintamente, lo intimista y lo bailable, dando muchos nombres al dolor, que es uno de los temas indiscutibles del disco, y que recibe en él muchos nombres (a menudo de lo animal -y de lo animal agazapado-). La música es la prueba de que podemos reinventarnos a pesar de la pesada carga de la herencia y del daño.»
Nuestro compañero Josechu Egido ha hablado con Miren Iza de «Amadora» el último disco de Tulsa, de su trayectoria, de sus conciertos, de sus planes de futuro y de la Pandemia. Esta es la entrevista completa para «La Consulta del Dr. Escarabajo».
