Manuela Vellés convierte el caos emocional en una rave íntima en su nuevo trabajo “EXISTO”
Hay discos que suenan a estrategia y L luego están los que parecen nacidos directamente de una necesidad vital.
Manuela Vellés se mueve claramente en esa segunda categoría con “EXISTO”, un trabajo que no funciona simplemente como continuación musical de su carrera, sino como una especie de reconstrucción personal convertida en canciones y eso se nota desde el primer minuto porque aquí ya no encontramos únicamente a la artista asociada a la sensibilidad acústica o al intimismo delicado de sus primeros trabajos. Lo que aparece ahora es una versión mucho más libre, más física y bastante menos preocupada por encajar en etiquetas cómodas.
Electrónica, pop alternativo, pulsión corporal, momentos cercanos al rap, ecos urbanos y una necesidad constante de movimiento atraviesan todo el álbum, pero lo interesante es que, incluso en sus momentos más expansivos, “EXISTO” nunca deja de sonar humano.
Un disco construido desde la transformación
Hay una idea que aparece continuamente sobrevolando las canciones del álbum: dejar de vivir desde la mirada ajena y probablemente ahí esté el verdadero corazón del proyecto porque canciones como ‘Ocupo espacio’, ‘Vanidad’ o ‘Payasa’ funcionan casi como distintas fases de un mismo proceso emocional: romper con ciertas inseguridades, desmontar máscaras y reaprender a habitar el cuerpo y la identidad desde un lugar mucho más honesto.
Especialmente potente resulta precisamente ‘Ocupo espacio’, una especie de manifiesto emocional donde Manuela Vellés parece reivindicar algo tan sencillo —y tan complicado— como permitirse existir sin pedir perdón continuamente por ello y sinceramente, en una época obsesionada con la imagen perfecta, la hiperexposición y el personaje constante, resulta bastante fácil conectar con ese discurso.
Del intimismo acústico al cuerpo en movimiento
Uno de los cambios más evidentes de “EXISTO” está en lo sonoro.
La electrónica adquiere aquí muchísimo más protagonismo, pero no como simple recurso estético moderno, sino como herramienta emocional y física. El disco pide movimiento continuamente. Pide cuerpo. Pide dejar de pensar durante un rato para empezar simplemente a sentir y ahí es donde temas como ‘Delirio’ terminan encontrando todo el sentido porque este álbum parece construido precisamente desde ese tránsito entre lo mental y lo corporal, entre el miedo y la celebración, entre el control y la necesidad de soltarse. De hecho, una de las grandes virtudes del disco es cómo consigue mezclar fragilidad y energía sin que ninguna anule a la otra.
Hay vulnerabilidad, sí. Pero también deseo, ironía, sensualidad y una necesidad bastante evidente de celebrar lo humano en medio de un presente cada vez más automático y acelerado.
“Auténtica” y el derecho a dejar de fingir
Si existe una canción capaz de resumir todo el espíritu de “EXISTO”, probablemente sea ‘Auténtica’, junto a Sandra Bernardo porque ahí el álbum termina de abrirse completamente hacia la luz. Lo que empieza como una búsqueda individual acaba convirtiéndose en una celebración colectiva: el cuerpo como territorio de libertad, el baile como acto de afirmación y la música como espacio donde reconciliarse con una misma sin necesidad de seguir interpretando un personaje permanente y quizá por eso funciona tan bien o porque más allá de géneros, producción o referencias estéticas, el disco transmite continuamente la sensación de alguien intentando volver a conectar consigo misma de una manera real.
Más que un disco: una afirmación vital
Lo interesante de “EXISTO” es que en realidad habla de muchas cosas bastante contemporáneas sin necesidad de convertirlas en discurso explícito.
La presión estética, a exposición pública, el agotamiento emocional, la desconexión con el cuerpo, la necesidad constante de validación externa… Todo eso aparece aquí pero lo hace desde un lugar bastante luminoso, incluso en sus momentos más oscuros, el álbum sigue transmitiendo una idea muy clara: la posibilidad de atravesar el caos sin perder completamente la capacidad de disfrutar, bailar o celebrar la vida y quizá ahí esté el verdadero salto artístico de Manuela Vellés, no tanto en el cambio sonoro como en la valentía de mostrarse más imperfecta, más contradictoria y mucho más libre.
Un disco pensado para crecer todavía más en directo
La presentación del álbum el próximo 28 de junio en la madrileña Sala Vesta apunta además a convertirse en el espacio natural donde todas estas canciones terminen de explotar definitivamente.
Porque “EXISTO” no parece un disco pensado únicamente para escucharse desde la distancia, parece un álbum diseñado para compartirse físicamente: bailar, sudar, emocionarse y dejarse atravesar colectivamente por las canciones y sinceramente, no todos los trabajos consiguen transmitir esa necesidad de movimiento.
Nuestro compañero Josechu Egido ha hablado con Manuela Vellés sobre las canciones de “EXISTO”, la transformación emocional detrás del disco, la libertad creativa y esta nueva etapa artística. Esta es la entrevista completa para «La Consulta del Dr. Escarabajo».
